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lasnochesdeMcNulty

quillo

subhumano vociferante, cuasi analfabeto, tremendamente maleducado y con una letra del coche que supone más de la mitad de su renta. 

preservativo

excitación envasada al vacío con fecha de caducidad cercana y peso variable.

Breve ensayo sobre la felicidad

Tesis: La felicidad sólo existe verdaderamente en modo diferido. Los momentos comúnmente identificados como de felicidad son simples destellos más o menos prolongados de excitación, pasión, extraversión o simple diversión. Están cargados de la subjetividad del instante, de la agitación con la que se viven, del propio hecho de estar disfrutándolos entre fascinados y admirados. 

La verdadera felicidad se percibe en toda su magnitud una vez transcurridos esos momentos de supuesta felicidad, cuando son recordados y paladeados con objetiva tranquilidad, abstrayéndose de las emociones del momento en que suceden. Únicamente así la sensación de absoluta felicidad nos embarga por completo, haciéndonos disfrutar plenamente tiempo después de que haya sucedido. 

Antítesis: Los niños no difieren la felicidad, la viven al instante, cuando aparece. No son capaces de disfrutarla de modo diferido. Sencillamente, la disfrutan en toda su plenitud en el momento de vivirla. 

Los niños transitan de la felicidad a la tristeza y de la tristeza a la felicidad de forma vertiginosa, casi instantánea. Esta asombrosa capacidad para cambiar su estado de ánimo les posibilita disfrutar de la felicidad en presente.

Síntesis: De mayores nos cuesta vivir la felicidad en tiempo real porque la contraponemos a la tristeza. Ambas son creencias y vivencias objetivadas, sabemos que existe una porque existe la otra, y hemos tenido tiempo de conocerlas a las dos. El mero hecho de saber que ese momento de felicidad puede ser interrumpido en cualquier instante nos impide disfrutarlo plenamente en presente. Únicamente podemos sentir esa felicidad plena cuando la recordamos, transcurrido un tiempo, después de saber que esos momentos de felicidad perfectamente acotados ya nada ni nadie puede estropearlos porque pertenecen al pasado. 

Sin embargo, para los niños felicidad y tristeza no son antitéticos. Son dos sensaciones más, como el sueño o el hambre. No confrontan a una contra la otra. Las viven de forma conjunta y pueden pasar de una a la otra sin solución de continuidad.

Así pues, los que no son niños que más consigan alejar a la tristeza del otro lado de la trinchera de la felicidad y asomarse por encima de ella sin miedo, más cerca estarán de vivir la felicidad en presente. 

Atlético - Real Madrid. 1-2 (Vicente Calderón, 19 de febrero)

Demasiado Madrid para tan poco Atlético. El equipo local sólo apretó durante quince minutos de la primera parte con varios claros remates de Agüero, Reyes y Godín a los que respondió magníficamente Iker Casillas. Hacía mucho tiempo que el portero madridista no ganaba puntos para su equipo. Lleva una Liga bastante plácida, extrañamente tranquila para lo que había sido su participación durante los últimos años en los que sus milagros salvaron al Madrid una y mil veces.

El Atlético es hoy y casi siempre un equipo ciclotímico, sumido en convulsiones internas y con una plantilla muy por debajo de su nombre. Prácticamente es sostenido por el Kun Agüero, una estrella de primer nivel que merece otro equipo por su extraordinaria calidad. ¿El Madrid, quizás? El duelo que mantuvo con Casillas avivó el partido en la primera mitad y le concedió algo de emoción a los últimos minutos, tras su gol postrero. Hasta entonces Iker le había amargado la noche.

El partido empezó con el Madrid enchufado, llegando con facilidad y creando ocasiones. En una de ellas, Benzema acudió a su cita con el gol puntual y con clase, picando con la derecha fuera del alcance del imberbe De Gea, después de una asistencia de Khedira, que era el miembro del trivote que más se descolgaba en ataque.

Mediada la primera mitad, el Atleti tuvo sus quince minutos de gloria en los que mereció algún gol, pero el inconmensurable Casillas lo impidió. A partir de ahí y hasta el final el partido transcurrió de color blanco. Consiguió el segundo gol gracias al estado de gracia de Marcelo y Özil, que se juntaron para centrar desde la línea de fondo el primero y rematar con precisión el segundo. El peso de ambos en el equipo aumenta con el paso de las jornadas. Marcelo es un arma letal en ataque y Özil la solución para todo: juega entre líneas, hace paredes, encuentra pequeñas rendijas en las defensas rivales, lanza contraataques, desborda con facilidad, remata a gol, asiste a sus compañeros...sólo le falta parar los penaltis. Y cuando falla, cosa excepcional, lo hace con tal elegancia que se le perdona rápidamente.

A partir del segundo gol madridista, el Atleti se ausentó del partido con una lamentable actitud y una falta de fútbol absoluta. El Madrid lo agradeció y estuvo cerca de marcar el tercero. Sin embargo, llegó el gol colchonero por obra del único jugador local que no había apostatado del partido, si bien no sirvió de nada, ya que hasta el final no volvió a inquietar la portería del Madrid.

Ahora hay un parón de dos semanas que le irá de maravilla al Madrid para recuperar jugadores y algo de aliento - si las selecciones no lo impiden en forma de inoportuna lesión - antes del tramo final de temporada en el que está todo por decidir entre Madrid y Barça. Van a ser unos meses de abril y mayo apasionantes. Hace muchos años que los dos grandes rivales no están tan bien. Promete ser un espectáculo formidable.

papilla

comida que nos acompaña toda la vida, pero de la que pronto nos avergonzamos y le cambiamos el nombre, cada vez más ridículo: papilla -> puré -> crema -> vichyssoise. Y todo, para acabar al final volviendo a comer papilla.

caricatura

retrato perfecto que bajo un dibujo aparentemente subjetivo y humorístico muestra con absoluta objetividad al personaje caricaturizado.

Real Madrid - O. Lyon. 3-0 (Santiago Bernabéu, 16 de febrero)

Partido escrito y dirigido por José Mourinho. El guión del partido fue tal cual lo imaginado por el entrenador portugués: serio en defensa, sin apenas sobresaltos, con pocos alardes ofensivos, ninguna épica; vamos, uno de esos encuentros espesos y aburridos que describen los entrenadores de "típicos partidos de Champions".

El inicio fue bastante frío. El Madrid, a pesar de actuar como local y de sus últimos fracasos europeos, no salió desbocado a por el partido. Se limitó a esperar su oportunidad y cedió bastante, demasiada posesión al equipo francés. Lo cierto es que las oportunidades llegaron con cuentagotas antes del gol, un par de remates de Marcelo y Cristiano Ronaldo y poco más. No obstante, el Lyon no aprovechó la pasividad del Madrid, sólo remató una vez mediante un disparo del Chelo Delgado durante la primera mitad. 

El primer gol fue responsabilidad casi exclusiva de Marcelo, que inició la jugada, combinó con Cristiano Ronaldo, regateó a Cris, recortó a otro defensa y marcó gracias a la mano flácida de Lloris. Es cada vez más asombrosa la participación en ataque del lateral brasileño. No sólo por sus incursiones hasta la línea de fondo, sino por su tendencia a penetrar en diagonal. Es más que conocida esta querencia suya a actuar de repentino interior, pero parece que no se dan por enterados los rivales, porque Marcelo transita por esa zona con frecuencia y crea mucho peligro. 

La segunda parte fue diferente, aunque siguiendo el guión trazado por Mourinho. El Madrid salió enchufado, intenso, recuperando balones en campo rival y creando ocasiones una tras otra mediante un activo Benzema, el siempre venenoso Özil, el empuje de Cristiano y los remates de córner, que fueron pésimamente defendidos por el Lyon.

El segundo gol llegó tras una buena recuperación de Marcelo en campo propio que buscó en largo a Benzema, el cual aprovechó la torrija de los centrales y sonrojó al portero francés por debajo de las piernas con precisión. El triste Lloris debió jugar con sotana hoy y el partido de ida. Al poco tiempo, Di Maria sentenció en un contraataque que culminó picando con astucia sobre la salida del portero.

Todo ello sucedió sin sustos, sin necesidad de grandes actuaciones individuales ni ataques en tromba apoyados en un público enardecido. Todo lo contrario, fue extrañamente tranquilo todo. Hasta se permitió el lujo el equipo local de realizar cambios para dosificar y premiar a jugadores. 

En definitiva, una victoria comodísima más propia de un choque liguero que de un partido de vuelta de eliminatoria de Champions. Quizá después de tantos años de decepciones se esperaba una clasificación espectacular que sumiera al madridismo en un éxtasis de ocasiones, goles y celebraciones. O quizá ésta fuera la mejor manera de superar la eliminatoria que se había atragantado los últimos seis años.

Hubo, desgraciadamente, un protagonista negativo en el Madrid de esta feliz noche de Champions: el imbécil de Pepe. Debió ser expulsado en dos ocasiones por dos de sus astracanadas habituales: dos patadas traicioneras y a destiempo para agredir al rival que quedaron impunes. Este impresentable no debería jugar ni un minuto más en el Madrid si el tan cacaraedo señorío del club se impusiera de una vez.

Y ahora, por fin, a disfrutar del sorteo final de la competición en el que habrá cuatro rivales fuertes, sobre todo el Barça, y tres más asequibles. A ver qué emparejamientos nos regala el bombo y a disfrutar.  

La rebelión de las sombras (VI)

¡Por fin se ha descubierto cómo atrapar a las sombras! Y como acostumbra a suceder, ha sido por absoluta casualidad. Durante la proyección en una sala de cine de una película de animación, los espectadores quedaron atónitos al ver cómo dos sombras que deambulaban entre las butacas se acercaron a la pantalla y quedaron pegadas de repente a los dibujos animados, cada una a un personaje, y continuaron moviéndose adheridas a estos intentando escapar infructuosamente hasta el final de la película.

La noticia se propagó con rapidez entre el júbilo de todos los cuerpos. Hasta aquellos sin sombra que viven condenados a la espera de su inminente final mostraron su alegría. Las calles han amanecido con multitud de personas, que se han lanzado a ellas sin el miedo de las últimas semanas, disfrazadas de distintos personajes de dibujos animados. Se han vitoreado los nombres de muchos de ellos. La gente grita eufórica "¡Mazinger! ¡Homer! ¡Tom! ¡Jerry! ¡Bob Esponja! ¡Kenny! ¡Naranjito!"

Las autoridades han requisado todos los proyectores de los cines y se han hecho con miles de copias de películas de animación. Incluso se han recuperado de filmotecas y colecciones privadas cortometrajes experimentales de animación. Todo para conseguir el mayor arsenal posible de dibujos animados contra las sombras.

El plan gubernamental se está ejecutando a gran escala, encendiendo por sorpresa los proyectores sobre las sombras, atrapándolas ipso facto. Éstas se retuercen pugnando por huir de sus pegajosos y animados captores. La estampa resultante es realmente curiosa: un dibujo animado actuando conforme a la película con una sombra superpuesta que no obedece en absoluto a sus animados movimientos.

Si bien el método parece infalible, es bastante costoso, ya que cada personaje animado únicamente puede atrapar a una sombra y, además, debe permanecer 50 horas - algo más de dos días - pegado a ella hasta que la sombra muere con un fugaz destello, que más parece un corte de la película que el último suspiro de la sombra. Por consiguiente, la filmación debe mantenerse al menos durante 50 horas; por lo que las ciudades están permanentemente iluminadas en una especie de gran y caótico festival de cine de animación. 

El suministro eléctrico, pues, es de vital importancia, ya que cualquier corte interrumpiría el plan de cacería establecido y liberaría a las sombras que estuviesen atrapadas en ese momento. Se ha redoblado la seguridad en las centrales eléctricas y se han dado órdenes específicas a los ciudadanos para que reduzcan el consumo particular al mínimo. 

Las sombras por el momento parecen desconcertadas. El ritmo de captura no ha bajado desde la puesta en marcha del "plan animado". ¿Acaso no tienen respuesta? ¿No aprenden tan rápido como se creía? ¿Habrá sido Moonlight una de las sombras capturadas y eliminadas?

Real Madrid - Hércules. 2-0 (Santiago Bernabéu, 12 de febrero)

Otro trámite funcionarial del Madrid: victoria con el mínimo esfuerzo. El Hércules apenas opuso resistencia - un par de remates en la primera parte - aunque mostró una actitud diferente a la de otros visitantes recientes como el Málaga y el Levante.

El ritmo del partido se mantuvo constante los noventa minutos: el Madrid controlando el balón con suficiencia y el Hércules esperando más o menos ordenado. Los goles cayeron porque tenían que caer, porque la lógica se impuso como no podía ser de otra forma. 

Ambos fueron conseguidos por Benzema. El de la primera parte después de un pase al hueco de Özil a Arbeloa, que asistió con tranquilidad al francés. El segundo en una buena jugada por el costado izquierdo con recorte hacia dentro y remate ajustado al palo evitando al portero. Cada día está mejor Benzema, liberado del encorsetamiento de la posición de delantero centro. Ahora es Adebayor quien se come el marrón. Por cierto, el togolés, pasado el efecto gaseosa del principio, está espesito y con poca chispa. 

¿Algo más a destacar? Poco, la verdad. Jugadores reservados para el choque ante el Lyon; cambios para repartir minutos, excepto el inexplicable de Granero por Xabi Alonso, y tres puntos más que sirven para presionar al Barcelona en su difícil choque contra el Sevilla.

Y el miércoles redoble de tambores, máxima expectación, el partido del año. Desde ya, todos los jugadores deben concentrarse en este vital choque, olvidarse del recuerdo de los últimos años y afrontar el partido con una intensidad total. ¡Que llegue ya! 

Bad boys: los Detroit Pistons campeones de la NBA

Bad boys: los Detroit Pistons campeones de la NBA

Los Pistons de Detroit construyeron un equipo a lo largo de la década de los 80 que marcó una época. La franquicia fue poco a poco adquiriendo a grandes jugadores en el Draft (Isiah Thomas en el 81, Billy Laimbeer en el 82, Joe Dumars en el 86...) y haciendo buenos fichajes de hombres de equipo: Vinnie Jonhson, Ricky Mahorn, Mark Aguirre (pronunciado asombrosamente guaier]).

Se les recordará por su dureza y agresividad defensiva, gracias a la cual se les bautizó "Bad boys". Y es bien cierto que eran duros; es más, alguno de ellos era un auténtico macarra provocador. Probablemente el peor de todos era Ricky Mahorn, un armario poco dotado para el baloncesto pero increíblemente ducho en las artes de la provocación. Incluso llegó a sacar de sus casillas al Laker James Worthy en unas finales. Billy Laimbeer tampoco se le quedaba a la zaga. Sin embargo, el center titular del equipo se ajustaba mejor a la definición de tipo duro y rocoso. Pegaba, pero pegaba de frente. Y como él mismo decía: "No me queda otra que ser duro ahí debajo (del aro) si quiero coger algún rebote, ya que salto menos que un presentador de noticias". Por cierto, este "bendito" malcarado era de los pocos jugadores profesionales de la Liga que se hubiese ganado mejor la vida fuera de las canchas que dentro de ellas. Era hijo de un multimillonario comerciante de diamantes.

Por encima de todos ellos destacaba Isiah Thomas, con el 11 en la camiseta como Corbalán, por lo que fue mi ídolo NBA y por el que en parte empecé a amar el baloncesto. Era un base genial, con gran capacidad para penetrar hacia canasta finalizando con elegantes bandejas y un buen tiro exterior. Con respecto a su tiro, cabe señalar que jamás he visto a un jugador con su capacidad para tirar desequilibrado. La mecánica de tiro es algo complejo en el baloncesto, aún levantándote sobre tu propia vertical para lanzar; pues bien, hacerlo saltando hacia adelante o, en lo que era un genio Isiah, saltando hacia un lado es dificilísimo. Una de sus memorables actuaciones fue en el Forum de Inglewood, en el sexto partido de las Finales del 88 ante los Lakers de Los Ángeles, durante el tercer cuarto, en el que cayó lesionado en un tobillo y jugó cojo. Aún así anotó ¡¡¡25 puntos!!! en ese cuarto, récord todavía imbatido en unas Finales. Y fue gracias, en parte, a su increíble talento para tirar desequilibrado. Recuerdo ver ese partido totalmente emocionado, más de veinte años después. Recuerdo perfectamente dónde, cuándo y con quién lo vi. 

Isiah Thomas era además un líder que todo lo controlaba. Su difícil carácter le llevó a ser vetado para el famoso Dream Team de Barcelona ’92. Se enemistó con Magic Johnson del que era buen amigo y, sobre todo, Michael Jordan le odiaba.

Mi admiración por Isiah Thomas era tal que llegué a odiar a Jordan. Tardé años en reconocer lo que dijo de él Larry Bird en una ocasión tras una exhibición del 23 de los Bulls en el Boston Garden: "Hoy Dios se ha disfrazado de jugador de baloncesto". A pesar de todo, yo seguí siendo un fiel fan de Thomas y de ese maravilloso equipo de Detroit que tanto me hizo disfrutar con sus dos anillos consecutivos en el 89 y el 90.

El entrenador de ese equipazo fue Chuck Daly, que revolucionó la forma de jugar en la Liga profesional norteamericana por dos motivos: apostó fuerte por la defensa yendo en contra de la tendencia de entonces en la que los marcadores 140 a 130 eran frecuentes y, fundamentalmente, empleó a 8 ó 9 jugadores de forma habitual, haciendo que todos ellos se sintieran importantes y aportaran al equipo. Gente como un jovencito y algo tirillas Dennis Rodman mostrando su fiereza y competitividad, el enigmático John Salley con su tatuaje de una tela de araña, el achaparrado Vinnie Johnson (apodado "el microondas" por su forma eléctrica de romper los partidos) o el larguísimo Adrian Dantley. 

La única excepción a esta reunión de tipos duros fue Joe Dumars, un elegantísimo escolta con un tiro demoledor y, su cualidad menos reconocida, un extraordinario defensor. Consiguió el MVP de las primeras Finales que ganaron, siendo el segundo para I. Thomas. Era un jugador sobrio, frío, constante, competitivo, discreto...una estrella con alma de francotirador, absolutamente demoledor para las defensas rivales.

Fui y sigo siendo de los Pistons de Detroit por aquella época de triunfos épicos, faltas intencionadas y dos anillos NBA. Y fui y sigo siendo el más fanático admirador de Isiah Thomas, a pesar de que como persona deje mucho que desear y como entrenador NBA, primero, y general manager, después, haya fracasado estrepitosamente. 

bisectriz

recta salomónica que divide en dos partes iguales. Probablemente el mejor ejemplo sea la penetración, ya que reparte placeres a partes iguales…o casi.

calimocho

joint venture de Coca Cola y Don Simón, que busca unir lo moderno con lo tradicional y lo barato con lo más barato.

alcachofa

verdura fea y sosa, que se deja chupar todas las hojas y tiene un corazón muy tierno. Vamos, como todas las feas.

La rebelión de las sombras (V)

Se suceden los motines e intentos de fuga en los campos de internamiento, que son reprimidos con extrema dureza por parte de las autoridades. Las ejecuciones en estos campos son masivas y, en ocasiones, arbitrarias. No hay control sobre los guardias ni sobre las decisiones que toman los comandantes de los campos. Se ha dejado a los cuerpos sin sombra, a estos condenados con final seguro y cercano, sin el más mínimo derecho. Nadie se preocupa por ellos. Sólo se salvan los voluntarios que se ofrecen a infiltrarse entre las sombras para recabar información, los “manchados” que viven del engaño y algunos afortunados.

La más absoluta hostilidad ha impregnado a los cuerpos con sombra de tal modo que han anulado cualquier sentimiento de compasión o misericordia hacia los cuerpos sin sombra. Representan la cosificación del horror en el que vivimos, el último eslabón antes de la derrota final: la temida muerte. En definitiva, son los anunciadores del apocalipsis. Y lo que es más estremecedor, pueden ser cualquiera de nosotros.

Las sombras siguen a lo suyo: secuestrando a cuerpos sin sombra para usarlos como cargadores y enalteciendo a su líder sin desmayo. Su número se multiplica día a día, aumentando progresivamente hasta situarse actualmente en una sombra cada diez personas (con sombra).

Los cuerpos con sombra han de tomar cada vez más medidas para evitar que sus sombras los abandonen. No basta con descansar en la más absoluta oscuridad, sino que es preferible moverse también por lugares con la menor luz posible, proporcionando pocas ocasiones a sus sombras para que entren en contacto con las sombras emancipadas o puedan abandonar los cuerpos con facilidad sin que estos se den cuenta de su ausencia.

Entretanto, se sigue estudiando cómo atrapar a las sombras. Supone el primer paso hacia la victoria. Cuanto más se tarde en hallar el modo, más sombras deberán capturarse y más larga será la contienda. Además, las pruebas se han de hacer en real, con sombras emancipadas, lo que dificulta aún más la investigación.

Esta necesidad ha ocasionado la proliferación de los “cazasombras”, espontáneos cuerpos con sombra que salen al exterior a la caza de sombras. Unos lo intentan con inventos más o menos elaborados y otros con artilugios caseros de lo más curiosos. En todos los casos, sin éxito alguno. No obstante, su repentina aparición roza el esperpento, causando primero risa y después estupor entre los ciudadanos que asisten asombrados a semejante espectáculo.

Las sombras ni se inmutan, incluso parecen jugar con sus pretendidos captores. Continúan moviéndose con total libertad y sin temor aparente ante el fenómeno “cazasombras”. De hecho, muchos de estos iluminados salvapatrias acaban siendo capturados por las sombras a las que intentaban atrapar al ser traicionados por sus propias sombras, para mayor escarnio.

Racing Santander - Real Madrid. 1-3 (El Sardinero, 6 de marzo)

Extraordinaria victoria del Real Madrid con una primera parte sublime en la que salió disfrazado de FC Barcelona, aprovechando la época del Carnaval. El juego combinativo, fluido, rápido y preciso de los primeros 45 minutos recordó mucho al del equipo culé. 

Fue una actuación primorosa de todos los jugadores, que jugaron con un dibujo nuevo debido a las numerosas ausencias: un único mediocentro, Xabi Alonso, tres centrocampistas por delante del tolosorra y dos delanteros, Benzema y Adebayor.

La presencia de Granero y la ausencia de Cristiano Ronaldo ayudó a que el habitual juego directo del Madrid cambiase por otro más pausado y de toque. En cualquier caso, la intensidad en la presión y la calidad de los jugadores de ataque permitieron la formidable actuación de la primera parte.

Hubo ocasiones de todos los colores antes del primer gol: dos disparos al palo, del que últimamente están enamorados los jugadores blancos, un remate a bocajarro de Benzema a las nubes, otro a puerta vacía marrado por Marcelo, disparos desde fuera del área de Di María y Marcelo. En definitiva, un vendaval incontenible por el Racing.

Por encima de todos, surgió la figura de Özil, el maestro de ceremonias perfecto para este juego rápido y preciso. Su elegancia acompaña todas sus acciones sin penalizar su efectividad. No en vano fue el autor de las dos asistencias de los dos primeros goles. El primer tanto lo anotó Adebayor tras una doble pared del genio alemán con Benzema y el delantero togolés, que culmina a placer una preciosa jugada de tiralíneas imaginada y ejecutada a la perfección por los tres. El segundo después de un pase con el exterior de la zurda en profundidad a Benzema, que bate por bajo a Toño en su desesperada salida.

Al acabar la primera parte, finalizó una de las actuaciones más bellas del Real Madrid en los últimos años. Un verdadero regalo que, además, llegó por sorpresa, cuando menos se esperaba por tratarse de una difícil visita y por las bajas con las que llegaba a El Sardinero.

La segunda mitad empezó con el Madrid sin disfraz, vestido de sí mismo, intentando controlar el partido con solvencia y lanzando zarpazos a la contra. Únicamente se vio inquietado tras un penalti lanzado de forma lamentable por Pinillos, que Casillas atajó, que provino de una pérdida de balón de Marcelo en una de sus habituales frivolidades; y después del gol del Racing conseguido por Kennedy en una buena combinación con Rosenberg. Apenas duró unos minutos la inquietud, ya que en una contra comandada por Di María, Benzema anotó su segundo gol de la noche disparando ajustado al palo largo de un vendido Toño. Al final, Adebayor marró un penalti, lanzado de forma tan deficiente como el anterior del Racing.

En resumen, victoria convincente y demostración de que hay un plan B en forma de otro sistema de juego. Y lo más importante, parece que hay vida sin Cristiano Ronaldo. De todos modos, que vuelva cuanto antes. Con el portugués en el campo la primera parte habría acabado con un resultado escandaloso.

currito

último mono en el escalafón laboral que irremediablemente ha de hacer el trabajo encomendado, ya que no tiene a nadie a quien endilgárselo. Su único desahogo es hacer el “fuck you” a las espaldas del jefe.

biberón

envase con pezón fake, que revela la primera gran mentira al bebé recién nacido.

alitosis

pequeño y hediondo vertedero localizado en algunas bocas, que más bien parecen culos.

Bertrand Russell

Bertrand Russell

Fue uno de los más grandes sabios del siglo XX. Por su extensa obra y por la diversidad de disciplinas que abarcó, desde las matemáticas a la filosofía. Todo ello con la literatura como base de su erudición y como herramienta de su extraordinaria capacidad de comunicación, ya que se trata de uno de los personajes más influyentes del siglo pasado, sobre todo, en países anglosajones.

Vivió 98 años, increíblemente bien aprovechados. Nació en 1872 en una familia aristocrática inglesa. No en vano, su abuelo fue primer ministro. Desgraciadamente quedó huérfano de padre y madre muy joven, con apenas seis años. Se crió con sus abuelos y hermano en el típico ambiente victoriano de la época en el que la lectura y el conocimiento clásico formaban parte central de la educación. Ingresó en el Trinity College de Cambridge y pronto fue captado por el grupo de Los Apóstoles, una élite de brillantes alumnos del Trinity College (al que ya hice referencia en el post referente a Anthony Blunt) que discutían sobre casi cualquier tema en un ambiente mucho más liberal del imperante por entonces en el Reino Unido.

Estudió matemáticas y filosofía. Su facilidad para la lógica le habilitaba para ambas disciplinas. Sus estudios sobre teorías de conjuntos dicen que son fundamentales en el devenir de esta disciplina. En el ámbito de la filosofía desarrolló una vasta obra, siendo su influencia enorme en muchos autores contemporáneos y posteriores.

Además, escribió sobre otros muchos y variopintos asuntos en sus decenas de libros. Siempre con rigor y con un lenguaje alejado de la ortodoxia académica, que lo convierte en un autor fácil de leer y muy entretenido, pues todas sus obras están trufadas de un refinado sentido del humor y de una modernidad sorprendente. Sus opiniones a favor del sufragio de la mujer allá por 1910, sobre una sexualidad más abierta y a favor parcialmente del divorcio en la década de los treinta, su antimilitarismo durante la Primera Guerra Mundial y, más tarde, durante la guerra de Vietnam, su radical oposición a la proliferación de las armas nucleares en plena Guerra Fría o sus originales propuestas sobre urbanismo y ocio para las clases populares son sólo una pequeña muestra de su pensamiento liberal y multidisciplinar.

Es admirable tanto su profundo y amplio conocimiento de los diferentes asuntos tratados, como su facilidad para transmitir todos esos conocimientos y opiniones con entusiasmo y sencillez, permitiendo a sus lectores disfrutar y aprender a partes iguales. Da igual que leas su “Historia de la filosofía occidental” sobre algunos de los más sesudos filósofos o su librito “Elogio de la ociosidad” sobre las ventajas del tiempo libre para el individuo en particular y para la sociedad en su conjunto gracias a la teoría utilitarista económica, en ambas obras se disfruta como un enano de su contagiosa sabiduría.

Obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1950 y se dijo en esas fechas que era el segundo inglés vivo más importante e influyente tras Winston Churchill. Murió en 1970 dejando tras de sí una vida y una obra envidiables defendiendo la libertad de pensamiento.

¡Quién pudiera vivir 98 años con esa inteligencia y lucidez! 

perroflauta

crecidito huérfano de Dickens acompañado de un perro dócil y sarnoso. Suele mendigar limosna por la calle, que en ningún caso destina a la higiene personal ni a la del pulgoso can.