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lasnochesdeMcNulty

mercromina

pimentón rojo para las heridas que sucumbió ante el pujante Betadine, otra guarrada de tinte curativo, en este caso, de soja. 

cicatriz

tatuaje accidental que según el tamaño y el lugar puede quedar sexy o espantoso. 

F.C. Barcelona - Real Madrid. 2-2 (Camp Nou, 25 de enero)

El mundo al revés: el Madrid quitando la pelota al Barcelona en muchas fases del partido, presionándolo arriba y acogotándolo tras el empate en el mismísimo Camp Nou. Inexplicable. Absolutamente inexplicable después de presenciar el pestiño del partido de ida por parte del Madrid. Pero como el fútbol es tan extraño como inesperado, los dos equipos brindaron un espectáculo soberbio. Cada uno con sus armas, cada uno tratando de imponer su estilo. Al final ambos quedaron contentos. El Barcelona por haber obtenido la clasificación y el Madrid por haber limpiado su lamentable imagen de la ida.

El partido comenzó al galope desde los primeros instantes. Piqué, todavía saboreando el beso de despedida de Shakira, falla estrepetisomente dejando un balón franco a Higuaín, que como no tiene a nadie que le bese o eso parece, manda el balón a Murcia para no tener que celebrar el gol solito. La presión madridista desactiva al Barça y gotean las ocasiones: un disparo de Cristiano Ronaldo que para sin querer Pinto, un nuevo robo de balón de Higuaín que saca Pinto con el pie y un disparo desde Estambul de Özil que da en el larguero y en la línea de gol. El dominio es absoluto durante los primeros treinta minutos. Sin embargo, transcurrida la primera media hora, el Barça empieza a triangular y a tener más el balón. En los últimos minutos de la primera parte llegan los dos goles del Barcelona. El primero tras la típica internada de Messi por el centro que causa el pánico en la defensa blanca, perdiendo Arbeloa la posición para que Pedro reciba la asistencia del genial Messi y marque a placer desde dentro del área. El segundo tras un rechace de una falta lanzada en el minuto chorrocientos del descuento, que Alves engancha con una violencia y precisión increíbles. Dos a cero y al vestuario con cara de gilipollas. Por cierto, Lass mereció ser expulsado por imbécil al cometer una falta innecesaria y evidente al borde del descanso. 

El Madrid volvió a comparecer en la segunda mitad con vigor y ganas de intentarlo. El Barça respondió con las mismas ganas al envite blanco. En ocasiones con la verticalidad de Messi y Pedro, y en otras con su fútbol narcotizante de pases y más pases en corto al primer toque. El histriónico delantero portugués consiguió el primer gol gracias a una buena asistencia de Özil (gran partido del alemán) y a un buen regate al portero con rápido remate posterior. A los pocos minutos Benzema puso pimienta al partido y, por consiguiente, a la eliminatoria con un gol lleno de clase: sombrero a Puyol y volea a la red. El Barça, por fin, sentía miedo ante el Madrid. El mundo al revés. Los blancos siguieron intentándolo, pero sin crear ocasiones claras de gol; y los azulgranas intentaron cerrar la eliminatoria con algún contraataque más o menos claro.

El Madrid ofreció una muy buena imagen y casi todos los jugadores su mejor versión. En lo futbolístico debemos excluir a Xabi Alonso, lento e impreciso gran parte de la noche. Es una pena, porque su importancia en el juego es fundamental. Además, lleva varios partidos a un nivel muy bajo desde la vuelta de Navidades. En lo extradeportivo debemos exceptuar, una vez más, a Pepe. Aunque no fue el asesino en serie de otros encuentros, sí que fingió y exageró las faltas que cometieron sobre él y largó un manotazo evitable a Cesc. Deberían echarlo del Madrid. Es un impresentable incorregible. 

Esta vez sí que el Madrid fue superior al Barça. Pudo confrontar sus armas a las de su excelso rival en el campo de éste último, por lo que imagino que jugadores y cuerpo técnico saldrán satisfechos del Camp Nou. A ver si de una vez por todas empezamos a ver sonrisas en los jugadores y, sobre todo, en el entrenador del Madrid. 

Y ahora a centrarse en mantener la ventaja en la Liga y a pasar eliminatorias de Champions hasta encontrase de nuevo con el Barcelona, del que por lo menos este partido ha servido para quitar de encima el sangrante complejo de inferioridad que atenazaba al equipo madridista en los últimos enfrentamientos entre ambos. 

Inter de Madrid - Barcelona. 1-2 (Santiago Bernabéu, 18 de enero)

Ver crónica del partido de Liga del pasado 10 de diciembre.

Y añádanle unas gotas más de racanería, toneladas de miedo y la bochornosa actuación de Pepe (en lo deportivo y en lo criminal).

Cancelen el partido de vuelta. No hace falta. Ya lo hemos visto. 

sudor

lloro de desesperación del cansancio y del calor. 

yate

[del pijo clásico “ya te vale, Borjamari”] embarcación de recreo que pasea a aristócratas, nuevos ricos y fulanas vip enfundados en enormes gafas de sol y minúsculos pareos. Suelen bautizarlos con nombres de mujer pintados con letras chillonas: de la reina, si se trata de un aristócrata; de la mujer, si se trata de un nuevo rico reciente; o de la fulana vip, si se trata de un nuevo rico divorciado. 

Wernher Von Braun, un genio manchado

Wernher Von Braun, un genio manchado

Wernher Von Braun es el responsable máximo de que el hombre llegase a la luna gracias al cohete Saturno V y, también, de los misiles V-2 que los nazis lanzaron sobre algunas ciudades aliadas en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Vamos, que el señor Von Braun fue un actor principal en dos de los hechos más relevantes del siglo XX. ¿Cómo es posible?

Porque la doble moral es tan inherente al ser humano como su afán de superación. El joven Von Braun se doctoró en ingeniería en Berlín y pronto dedicó sus esfuerzos al diseño y construcción de cohetes dentro del ejército alemán. En 1937 se afilió al partido nacionalsocialista y dispuso de recursos ingentes para desarrollar su trabajo. Hitler, entusiasmado por los cohetes que Von Braun diseñaba con fines bélicos, ofreció la planta de Mittelwerk para la fabricación del más increíble y moderno de sus misiles: el V-2.  El problema radica en que la mano de obra usada en Mittelwerk era esclava, procedente de campos de concentración, y se estima que al menos 20.000 personas murieron en condiciones infames para lograr esta empresa.

Los misiles V-2 empezaron a lanzarse a finales de 1944 causando el pánico en Londres y Amberes principalmente, ya que eran indetectables hasta que impactaban en su objetivo. Afortunadamente, la guerra tocaba a su fin y Alemania se hallaba muy debilitada, porque la increíble arma diseñada por Von Braun era tan superior a ninguna otra utilizada hasta entonces, que de haber sido fabricada uno o dos años antes podía haber decantado la guerra hacia el lado nazi. Las bajas causadas por los V-2 se sitúan alrededor de las 6.000, a las que sumar otras 20.000 en su fabricación.

Los aliados, mucho antes de finalizar la guerra, en su avance hacia Berlín, dedicaron denodados esfuerzos en capturar a Von Braun y a su equipo. Se inició por aquellas fechas una carrera entre rusos y norteamericanos por obtener los conocimientos y el material de los genios alemanes. Finalmente, vencieron los norteamericanos, fundamentalmente porque los ingenieros alemanes no deseaban caer en manos rusas ni hartos de vino.

Y aquí es donde se produce el repugnante (no obstante, lógico) capítulo del perdón y el olvido a cambio del conocimiento. Wernher Von Braun y otros cien ingenieros alemanes son seleccionados y embarcados con destino a EEUU para dar el pistoletazo de salida a la Guerra Fría, en su versión Guerra de las Galaxias, con el mejor equipo posible.  A partir de entonces trabaja para el ejército norteamericano, primero, y después para la NASA con los mayores éxitos y reconocimientos.

Como curiosidad, diré que Henry Kissinger, el celebérrimo secretario de estado de EEUU durante las presidencias de Nixon y Ford, fue uno de esos oficiales del ejército norteamericano encargado, en su caso, de atrapar miembros de las SS en los últimos dias de la guerra y durante las semanas siguientes a la rendición alemana. De modo que en esas fechas de 1945 Kissinger y Von Braun coincidirían, uno en cada bando, en Alemania; y años después, en 1969, ambos volverían a coincidir, esta vez los dos en el mismo bando, en el extraordinario logro de la llegada del hombre a la luna, uno como consejero de seguridad nacional de la administración Nixon y el otro como director del programa de cohetes espaciales de la NASA. 

Dada su celebridad, se le recordó en varias ocasiones su pasado nazi e incluso él mismo reconoció haber conocido las terroríficas condiciones de trabajo de la planta de Mittelwerk. Sin embargo, nunca pagó por sus pecados. Todo lo contrario, obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1955 y disfrutó de una larga vida junto a su familia llegando a las cotas más altas con aquello que había soñado desde pequeño: los cohetes.

¿Y los 20.000 muertos de Mittelwerk? ¿Cuántos insignes ingenieros, científicos, músicos o escritores había entre ellos? ¿Cuántos podrían haber tenido una carrera igual de exitosa que Von Braun en sus respectivos campos? ¿Un solo hombre a cambio de veinte mil? ¿Veinte mil hombres a cambio de la luna? ¿Cuánto vale la vida de un hombre? La remilgada moral nos dice que la vida de un hombre no tiene precio, su valor es inconmensurable. Sin embargo, la Historia se encarga de contradecir a la moral una y otra vez. Sobre todo, porque nunca, o casi nunca, es ese mismo hombre el que establece un valor determinado a su vida, sino que suelen ser otros hombres, mucho más rácanos, los que valoran el precio de su vida. 

Cuento de Navidad

Ocho de la tarde del día de Nochebuena. María, embarazadísima, está en casa preparando la cena junto a su madre, a la que aburre con sus quejas maritales. José está en el bar con los amigotes, rehuyendo sus responsabilidades paternas del mismo modo que rehuyó sus obligaciones conceptivas nueve meses atrás. Ambos son felices, ella rajando de él y él bebiendo para no escucharla.

Doce de la noche. María rompe aguas y salen disparados hacia la clínica. En una hora ha nacido el bebé, llamado Jesús. A las tres de la madrugada el Mesías está en la nursery recibiendo los cuidados de voluptuosas enfermeras extranjeras (las nativas están en sus casas celebrando la Navidad con sus familias y sus horarios y sueldos de nativas) y María descansando sedada en su habitación individual de la séptima planta con un obstetra de guardia a su disposición. En fin, las ventajas de nacer en pleno siglo XXI en un país con enfermeras nativas de sueldos y horarios dignos.

Antes del alba, reciben la primera visita, tan inesperada como inoportuna. Son los tres reyes magos.

-          ¡Hola! Venimos a adorar al Mesías, que ha nacido para salvarnos a todos – dicen al unísono los tres reyes magos.

-          Pues está en la nursery. – exclama malhumorado José mientras se incorpora costosamente del sofá-cama.

-          María gimotea aún medio dormida: ¿No os habéis adelantado doce días?

-          Bueno, el GPS. No había pérdida. – responde Gaspar.

-          Ya que estáis aquí, ¿qué regalos traéis? – pregunta curioso José.

-          La Xbox, el Scalextric y mirra. – contesta Baltasar.

-          ¿Mirra? Venga, ¡no jodáis! – grita irritada María.

-          Melchor, que es un rata y, además, chochea. – balbucean avergonzados Gaspar y Baltasar.

-          ¡Joder, qué bien! – masculla José. - Pues ¡hala! circulando, que tenéis un largo viaje de vuelta.

Los tres reyes magos abandonan la habitación y José aprovecha para lanzarle un dardo a María: “Esperemos que su padrino sea más generoso que Melchor…” María gira la cara y rehúsa responderle. Los dos deciden echarse una cabezadita.

Amanece y una enfermera trae el bebé a la habitación. María se lo pone emocionada en el pecho. José lo mira y remira intentando encontrar algún parecido. A los pocos minutos entra el padrino en la habitación. María lo recibe con alborozo, estirándose el camisón y recogiéndose el pelo detrás de las orejas para mostrar su enorme sonrisa. José tuerce el gesto y alarga la mano con desdén para cumplir con el saludo protocolario. El padrino felicita a la madre y coge al bebé en brazos. José exclama con gravedad: “¡No le conviene tanto brazo!” El padrino hace oídos sordos y alza al bebé con orgullo. María contempla la escena con alegría. José se da media vuelta y mira por la ventana. Tras quince minutos, el padrino se despide cariñosamente de María y del bebé, y deja una cartilla del Banco Espírito Santo a nombre de Jesús en la mesita de noche. José permanece de espaldas sin despedirse y continúa absorto en la ventana con la mirada inyectada en sangre. María deja a Jesús en la cuna y se pone a descansar. A continuación, José sale en silencio de la habitación a por tabaco. 

 

yo

tú para mí, yo para ti, aquél para él. Persona bastante importante, ya que, salvo enajenación mental o demencia senil, convives con ella durante toda la vida. Terrible si te cae mal, agradable si te cae bien e insufrible si te cae de puta madre. El primero se odia a sí mismo, el segundo reparte odios y el tercero odia al resto. Y, claro, odiar está bien, pero en su justa medida. 

culturista

señor inflable de aspecto arcilloso cuya boquilla de inflado es la polla, que permanece con su pequeño tamaño inicial tras el soplado. Enfurruñado y venoso, con suerte, puede llegar a convertirse en Conan o, incluso, en gobernador de California. 

Sevilla - Real Madrid. 2-6 (Sánchez Pizjuán, 17 de diciembre)

Vuelta a la normalidad. Con la derrota del Barça aún reciente y ante uno de los rivales más fuertes de la Liga, la respuesta del Madrid ha sido contundente: ahí seguimos, líderes con cincuenta y seis goles en dieciséis partidos.

Aunque el resultado es abultado para los merecimientos de uno y otro, el Madrid jugó un encuentro muy completo, con varios registros y todos ellos a un nivel excelente.

El partido empezó movido, como todos los Sevilla - Madrid, con juego rápido y fuerte. Benzema estuvo a punto de inaugurar el marcador muy pronto. Sin embargo, fue Cristiano Ronaldo quien lo abrió tras una jugada vertical de tres toques que inició Xabi Alonso desde campo propio, prolongó Di María con el exterior entre los dos centrales y culminó el criticado delantero portugués al primer toque. Extraordinario gol, por su sencillez, por su rapidez y por su precisión.

El Sevilla pasó al ataque y dispuso de varias ocasiones. Especialmente clara fue una de Manu del Moral que sacó Iker de forma milagrosa, ayudado por el poste. Recordó mucho a una parada (probablemente la mejor que he visto en mi vida) del propio Iker a Perotti hace un par de años en el mismo estadio. La actuación del portero madridista, cuando se le necesitó, vovlió a ser soberbia, manteniendo su portería imbatida durante los minutos de asedio sevillista. 

La contundencia blanca volvió a mostrarse al final del primer tiempo. Primero con un gol de Callejón (¡qué bien aprovecha los minutos este chico!) gracias a la enésima asistencia de Di María en este campeonato. Y después con un zambombazo por la escuadra desde fuera del área de Cristiano Ronaldo. Con 0 a 3, Pepe decidió darle emoción al partido facilitando la expulsión al árbitro.

La segunda parte empezó con el Sevilla volcado creando ocasiones y facilitando el contraataque al Madrid, que en una contra espectacular sacada por Xabi Alonso, prolongada con el pecho por Cristiano Ronaldo y tocada al primer toque en profundidad por Benzema, Di María anotó con ese toque tan suyo con el exterior del pie izquierdo. El partido estaba finiquitado, aunque aún se pudieron ver cuatro goles más, dos por cada lado. El que permitió alcanzar un nuevo hat trick al delantero portugués, que le servirá para calmarse después de su deficiente clásico, el primero de Altintop con la camiseta blanca; y los de Jesús Navas y Negredo por el Sevilla.

Lo dicho, el Madrid jugó varios partidos en uno y en todos ellos salió airoso: de cara con campo por delante, defendiendo con firmeza, sufriendo y apretando los dientes con uno menos, tocando a placer y a la contra. Una excelente forma de acabar el año y resarcirse del mal sabor de boca del fin de semana pasado.

Benzema volvió a estar extraordinario a pesar de no marcar. Cristiano Ronaldo retomó su senda espectacular de registros goleadores. Arbeloa dio una lección de cómo defender. Xabi hizo lo que quiso con el balón en los pies. Di María demostró que está en un momento dulce. Marcelo ofreció su peor cara en defensa otra vez más. E Iker estuvo sublime en los momentos decisivos. Lástima que todo esto no aflorase contra el Barcelona.

triángulo

única figura geométrica con apellido. Hay tres grandes familias: los Equilátero, los Isósceles y los Escaleno, que corresponden a la nobleza, al clero y a la plebe, respectivamente. Los Equilátero son muy endogámicos, cuando se mezclan con miembros de las otras dos familias alumbran bastardos de lados desiguales. Los Isósceles son los confesores de las Escaleno y aprovechan para amenazarlas con anatemas si no se dejan trazar la bisectriz en cualquiera de sus tres ángulos. Y los Escaleno viven de forma disoluta y pendenciera, como sus extrañas formas irregulares.

fresador

oficio de nombre afrutado y color industrial con tenues sabores metálicos. Extraordinario maridaje con torneros, matriceros y caldereros.

Algunos de los mejores trabajos del mundo

Logopeda de la duquesa de Alba. La señora está mayor, mayor; así que no podrá centrarse en las clases durante más de una hora y seguro que no todos los días. Además, el margen de mejora es bestial, por lo que a poco que mejore y con la pasta que tiene a lo mejor te llevas un palacete bien guapo.

Interiorista municipal. Combina la seguridad y nula exigencia del funcionariado y la excentricidad cool del experto en diseño de interiores. Puedes hacer lo que te salga de la punta del nabo doblemente: llegar a las once, leer la prensa y pirarte a las doce, como funcionario; y, como interiorista, ponerte a gritar como una locaza histérica porque el contenedor de basura que se te ha ocurrido colgar del techo del salón de plenos del consistorio está lleno de basura de mentira en lugar de restos putrefactos de verdad. 

Comisario de exposición de arte moderno. Llamas a un par de amiguetes tan cuentistas como tú para que preparen una performance “rompedora”, les pìdes cuatro dibujos a tus hijos, robas unas cuantas manualidades del taller de escultura del sanatorio mental y preparas un discurso ininteligible sobre la influencia de la calle en el arte, y ¡oyes! a cobrar una pasta. De museo en museo y engaño porque me toca.

Guitarrista o bajista de un grupo de rock. El único curro del mundo en el que puedes estar borracho, drogado y con un comportamiento deplorable todo el tiempo que quieras. De hecho, es hasta guay estar colgado. Ni siquiera debes cuidarte la voz como el cantante. Basta con mantenerte en pie durante los conciertos y tumbado en el backstage. Ya se tumbarán encima de ti las fans.

Monitor (primero, después gurú) de pilatetas. Te camelas a alguna famosa decadente. Le convences de que tus sesiones de gimnasia pasiva, que consisten en magrearle las tetas durante 45 minutos, son la mejor manera de limpiarle el karma chungo que se expulsa absorbiendo por los pezones. Queda extasiada porque es tan gilipollas que quiere creérselo y porque hace años que nadie le dedica un ratico a sus tetas. Se lo cuenta a sus amigas, éstas a sus otras amigas y ya eres el puto amo del pilatetas: a forrarse tocando tetas.

Creativo eclesiástico. Empiezas fuerte, proponiendo ideas rompedoras: misa electrónica en el Madison Square Garden con DJ Pope y el arzobispo de Canterbury, esponsorización de las casullas de todos los curas diocesanos, comercialización de bulas y excomuniones…En seguida te paran los pies. Te echan --> Gran polémica --> Ya tienes un nombre --> Te contrata una agencia laica. 

El vencejo

El vencejo

El vencejo es un pajarraco pequeño absolutamente fascinante, que se pasa la vida entera volando. Únicamente se detiene cuando anida para criar a los polluelos. Es increíble que nunca se pose. Lo hace absolutamente todo en vuelo: comer, dormir y reproducirse. 

Lo de comer, pase. Se alimenta de pequeños insectos en suspensión, por lo que le basta con abrir el pico hasta saciarse. Lo de dormir ya es más complicado, aunque lo soluciona echando pequeñas cabezadas aprovechando que es un maestro del planeo. Pero lo de follar en pleno vuelo es flipante. Menudo fenómeno: echa un polvete y, a continuación, una siestecilla. ¡Y todo mientras vuela! Me quito el sombrero.

Siendo admirable su destreza en las artes amatorias, lo es más todavía su capacidad de vuelo permanente. Volar ha de ser la repera. Así que no me extraña que el vencejo no quiera dejar de volar ni un instante. Lo envidio, aunque la verdad es que yo sería un mal vencejo. Me posaría a descansar seguro. 

Real Madrid - Barcelona. 1-3 (Santiago Bernabéu, 10 de diciembre)

Otra vez...Otra vez se truncan todas las expectativas previas. Otra vez el Barça le da un baño de realidad al Madrid, al que deja acomplejado y con la sensación de que es inferior a su rival. Ni su racha imponente de quince victorias consecutivas, ni su lujosa y extensa plantilla, ni afrontando un partido cuesta abajo en casa y con uno a cero nada más empezar consiguió el Madrid vencer al equipo culé. Además, la derrota fue inapelable. El Barça fue imponiéndose poco a poco. Primero sufriendo, después igualando el juego y el marcador y, desde el minuto treinta, siendo superior en casi todos los aspectos del juego.

El Madrid sale muy mal parado de este choque, pero tiene partidos por delante para olvidar. Incluso si gana o empata en Sevilla podrá lamerse las heridas desde lo alto de la tabla clasificatoria. Sin embargo, Cristiano Ronaldo tardará mucho más en purgar la derrota. Volvió a fracasar con estrépito en un gran partido, uno de esos en los que todo el mundo fija su atención. Dos ocasiones marradas, una de ellas clarísima; faltas estrelladas contra la barrera; ni una jugada personal digna de mención; escasa influencia en el juego. Da la impresión de que la ansiedad le puede en este tipo de partidos y nunca sabe leerlos. Sus registros goleadores son colosales, sus condiciones futbolísticas son extraordinarias, pero los grandes jugadores lo son porque aparecen en los grandes partidos. Ronaldo aún debe comparecer con asiduidad en este tipo de partidos. Por ahora es decepcionante y, lo peor, alarmantemente recurrente.

El partido se abrió en seguida gracias a un error de Valdés que aprovechó Benzema antes de cumplirse el primer minuto de juego. En esos momentos se presentía un cambio de ciclo. La vida podía ser maravillosa. Pero fue un espejismo. Al poco tiempo Messi obligó a Casillas a realizar una magnífica intervención. El Madrid seguía presionando arriba, aunque sin disponer apenas de ocasiones claras. Faltaba un punto de precisión en las transiciones rápidas, que no llegaban a concretarse. 

El Barça fue igualando el juego hasta materializarlo con el gol del empate. Un gol mil veces visto en los Madrid-Barça de los últimos tiempos: Messi en modo puñal atrayendo jugadores blancos en su avance desde medio campo y filtrando un pase en profundidad a un compañero, en este caso a Alexis. Parece mentira que la defensa blanca no cerrase bien. Pepe, tan atento y rápido siempre a las protestas y tanganas, no estuvo igual de atento al desmarque de Alexis. Los pequeños detalles marcan la diferencia entre un buen jugador y un gran jugador. En el caso de los defensas esos pequeños detalles son décimas de segundo, asociadas íntimamente con la inteligencia. Y, claro, Pepe es uno de esos jugadores lobotomizados de los que no se puede esperar más.

A partir del empate el Barça fue el amo absoluto del partido. El Madrid dispuso de alguna ocasión clara: el citado remate de cabeza a placer del delantero portugués, un remate de Kaká que saca con muchos apuros Valdés y otro de Benzema que está a punto de embocar Higuaín. No obstante, no agobió en ningún momento al Barça, que se benefició de un churrigol de Xavi y de la extraordinaria segunda parte de Iniesta.

El Barça acudió al partido como si a una cafetería se tratase. Pidió su café, echó el azucarillo blanco y espero a que éste se disolviese para tomárselo tranquilamente. Empequeñeció a su archirrival y lo bajó de las altaneras nubes a las que se había encumbrado. La realidad dice que el Barça es todavía bastante mejor que el Madrid. Una triste realidad que debe motivar a todos (jugadores, técnicos, directivos y afición) a rebelarse ante ella y darle la vuelta esta misma temporada. Tiempo hay por delante, aunque la tarea sea de una dificultad extrema. 

Los colgados

Los colgados salen de la cama y se cuelgan en el colgador del baño a asearse. Cuando se han vestido, salen de casa y se cuelgan en la escarpia del coche o del tren camino del trabajo. Una vez llegan a sus lugares de trabajo, se aposentan en el perchero que les corresponde y dejan pasar la jornada. De vuelta a casa, vuelven a suspenderse en la misma escarpia del coche o en otra diferente del tren. Ya en el cálido hogar, van de percha en percha, estratégicamente dispuestas a lo largo de toda la casa para poder permanecer siempre colgados. De noche, duermen en la cama, pero con una barra de armario habilitada a modo de almohada que les permite seguir colgados, aun dormidos.

¿Cuántos colgados conoces? Yo muchos. Cada día me cruzo y hasta convivo con muchos de ellos. Son fácilmente identificables: seres anodinos, sin expresión en la cara, casi mudos. Más bien parecen seres inanimados que seres humanos provistos de vida. Todos aquellos de los que no sabes nada, ni siquiera el nombre en muchos casos, a pesar de verlos día tras día y compartir con ellos trabajos, colegios, lugares comunes.

Cuando iba a la escuela, se formó un extraño y heterogéneo grupo con muchos de estos colgados. Les llamábamos con bastante maldad y un pelín de sagacidad “los absolutely hanging”. Tardó en formarse este grupo. Hasta C.O.U. no fue un grupo perfectamente identificable, con todos sus miembros claramente alistados. Siempre me sorprendió el grupo de “los absolutely hanging”. ¿Qué tenían en común? ¿Qué intereses compartían? Uno a uno eran aburridísimos, cuando no raritos; así que en conjunto debían formar una pandilla de bostezos sin parangón.

¿Qué les llevó a unirse cuando, en principio, un colgado es un ser asocial? Tras muchos años lo he llegado a entender. Un colgado vive permanentemente suspendido en el aire y, encima, amarrado a la percha. La sensación de inseguridad debe ser total. Cualquiera puede venir y arrearle tantas veces como quiera y, encima, el colgado no puede defenderse, ya que permanece inerte. Por consiguiente, “los absolutely hanging” decidieron unirse y seguir colgados, pero mancomunados. De este modo, dispuestos en círculo, al menos cubrían sus espaldas con las de sus compañeros en lugar de apretarlas contra la fría pared.

¿Se puede catalogar de hecho social la unión de un grupo de colgados, pues? Tengo mis dudas. 

smart phone

cacharro multifunción que te permite leer tu correo electrónico, acceder a la galaxia de internet, escuchar música celestial o ver vídeos infernales, comprar en un mercado virtual infinidad de aplicaciones epatantes o absurdas, jugar a cualquier juego imaginable, fotografiar tu jeto de absoluto asombro e, incluso, hablar por teléfono. ¿Para qué quiero amigos, si tengo mi smart phone? Pues porque mis amigos no me cobran una pasta al mes por ser mis amigos y, sobre todo, porque no me llaman día sí, día también amenazándome con irse con el gilipollas de Adolfone o con la golfa de Moviester. 

Parpadeando fotografías

Basado en una idea original de Mónica y su fascinante imaginación: "Papi, ¿sabes que cuando parpadeamos hacemos fotos en la memoria?"

John Doe era incapaz de recordar absolutamente nada, como un pez o como la versión extrema del protagonista de la película Memento. Jamás cerraba los ojos. Sin saber el motivo, le aterraba cerrarlos. Incluso dormía con ellos abiertos. Vagaba en un limbo indeterminado. Carecía de recuerdos. Tampoco disfrutaba de pensamientos, ni buenos, ni malos. Sencillamente, vivía en la nada, en el vacío absoluto. 

Pero un día parpadeó. Y al parpadear fotografió ese instante. Fue una única vez, una sola imagen: la de su habitación de paredes blancas acolchadas. Durante varios días estuvo tentado de volver a parpadear, pero tuvo miedo. Le bastaba con la imagen de su habitación. Al menos, sabía dónde estaba en sus interminables paseos circulares. 

Pasaron las semanas y los parpadeos, finalmente, se prodigaron. Pasillos, comedor, ventanas, jardín. Su memoria poco a poco fue ampliándose. Su diagnóstico mejoró. Le permitieron salir. Al cruzar el umbral de la puerta principal, el vértigo fue total. Los parpadeos aumentaron exponencialmente. Cada paso debía ser registrado. Cada parpadeo suponía una de las migas de pan del camino de vuelta. 

John pasaba las noches ordenando esas fotografías. Pronto descubrió que su memoria estaba formada por los negativos de esas fotografías, no por las fotografías en sí. Así que pudo moldearlas, modificarlas y hasta falsearlas. Al principio resultó excitante, ya que la irrupción de la imaginación le ofreció posibilidades infinitas. Las noches siempre se quedaban cortas. Las aventuras nunca terminaban. Siempre aparecían nuevos personajes, nuevas historias. 

Sin embargo, llegó el día en que ya no sabía qué formaba parte de su memoria y qué era fruto de su imaginación. Su diagnóstico empeoró. Ya no hubo más salidas. Las noches volvieron a hacerse eternas. La lucha entre la consciencia y la subconsciencia no ofrecía un ganador claro. La memoria era incapaz de asumir la paternidad de ninguno de sus recuerdos. La onírica imaginación golfeaba incesante. A John Doe no le quedó otra opción. Decidió acabar con su traicionera memoria y, de este modo, angostar a la taimada imaginación: dejó de parpadear.

Moraleja: la memoria es un arma potentísima que bien usada es fuente de las mejores virtudes, pero que mal usada causa daños irreparables. 

Y un homenaje: al mejor "parpadeador" de fotografías que haya existido, Aleksandr Solzhenitsyn, por su vastísimo e increíblemente preciso testimonio del gulag. 

Breve ensayo sobre la felicidad (2ª parte)

La imposibilidad de coger la felicidad con ambas manos y no dejarla escapar no tiene que ver con la dificultad de vivirla en presente, como apuntaba en la primera parte, sino en el hecho de que la felicidad tiene una hermana siamesa: la melancolía, que se adhiere a la primera con la pegajosa fuerza de la envidia.

Los breves instantes de felicidad desbordante tienen precisamente ese problema: se pierde felicidad porque se desborda. Desgraciadamente, el líquido que se decanta es felicidad, mientras que el poso de cristales de melancolía permanece. Por eso después de ese momento de excitante turbación que nos embarga por completo nos llega el momento "happiless". Nos bebemos con ansiedad el vaso de felicidad a grandes sorbos y el último trago es pura hiel, porque la melancolía es tan paciente como puta y espera a lo último para aparecer en escena. 

Por lo tanto, la gran enemiga de la felicidad es la melancolía. Una vez se tiene, jamás se pierde. Te jodes y te adaptas. No queda otra. Además, el contagio sobreviene demasiado pronto: durante la niñez. Así pues, debemos hallar la vacuna cuanto antes y salvar a nuestros niños de la dichosa melancolía.