Baño de realidad. El desconocimiento de su oficio de los laterales del Madrid y el juego de toque y preciso del Barça funden al equipo blanco.

Partido cuesta abajo del equipo local. Todo lo que les pudo salir bien les salió de maravilla y aquello que pudo salirles mal les salió igualmente bien.

Los dos primeros goles son responsabilidad de Marcelo, que no cierra como es debido y le inhabilita para jugar en el Madrid. Nada que no se supiese, pero que últimamente había quedado disimulado por sus espumosas actuaciones, más efectistas que efectivas.

El tercer y cuarto goles son obra de la extraordinaria calidad de Messi y de la defensa adelantada del Madrid. 

El quinto resume la patética defensa del Madrid: pérdida de balón en campo contrario, fuera de juego mal tirado, centrales que no muerden y Sergio Ramos que se deja robar la cartera.

Los errores de Ramos en los Barça - Madrid son recurrentes. No hay clásico en el que no se desnude su fragilidad defensiva en el lateral derecho, se nula lectura de los partidos debido a un C.I. cercano al de un mandril, la intrascendencia en el ataque de su equipo y sus malas formas con la autoexpulsión. Un jugador sobrevalorado que jamás debió durar más de una temporada en el Madrid. 

¿Qué ocurrió entre tanto? Mucho juego preciosista y demagógico del Barcelona, que será vendido como una exhibición del mejor equipo de la actualidad al mando de un magistral Xavi Hernández (¡Por favor, que le otorguen el Balón de Oro!) y un equipo, el visitante, que no compareció.

El termómetro del Madrid es sin lugar a dudas Xabi Alonso. Si aparece es buena señal: si está iluminado el Madrid carbura, si no se atasca. Si no aparece, el Madrid sufre y pierde. No miren al marcador, fíjense en Xabi Alonso, éste les dirá cuál ha sido el resultado.

¿Y ahora qué? Ahora una semana de sufrimiento. El 5-0 es muy, muy doloroso. Hay una diferencia sideral entre el 4-0 y el 5-0. El fútbol tiene estas cosas, estos pequeños matices que lo hacen tan curioso como apasionante. Aunque el resultado haya sido demasiado abultado, puesto que la eficacia del Barça en este partido ha sido elevadísima, el 5-0 es un símbolo, uno de esos resultados que no se olvidan. Por eso es aún más imperdonable el fallo de Sergio Ramos en el minuto 90 dejando a Jeffren marcar a placer. Esperemos que le sancionen duramente por su estúpido manotazo a Puyol, el Madrid vivirá más tranquilo sin su presuntuosa e inoperante presencia.

Sólo queda esperar el partido de vuelta y vengarse con una goleada igual o mayor. A pesar de la imagen ofrecida esta noche, el Madrid puede endosarle una goleada al Barcelona. Es un equipo fuerte, joven y ambicioso, que hoy ha sido superado claramente, pero que se recuperará rápidamente y afilará los dientes en el partido de vuelta esperando oler la sangre del rival. ¡Lástima que queden tantas jornadas para esa revancha!