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(A modo de explicación del nombre del blog)

Jimmy McNulty es el protagonista de la excelente serie de televisión de la HBO “The Wire”, estructurada en cinco apasionantes temporadas en las que un grupo de policías intenta resolver difíciles casos en la ciudad de Baltimore. A pesar de ser una serie coral en la que los personajes son duales y complejos, McNulty sobresale por encima del resto en protagonismo y, sobre todo, en encanto.

Jimmy es un experto detective de homicidios, cuya vida personal es un desastre. Policía blanco en una ciudad de negros, se mueve perfectamente por las ciénagas de Baltimore. Su origen irlandés no hipoteca sus prejuicios, más allá de su tendencia al alcoholismo.

Su pasión y sentido del deber para con su trabajo son envidiables: honesto, trabajador incansable, buen compañero, listo, experimentado, valiente; pero también indisciplinado, desafiante, engreído, impulsivo, individualista, displicente…Un cocktail maravilloso que le da un punto admirable y adorable.

Sin embargo, su vida personal no la sabe encauzar del mismo modo, hasta el punto que el policía fagocita al hombre. Se pasa las noches de bar en bar, de cama en cama, sin más criterio que el alumbrado por el último trago. Su relación personal-profesional con el detective dandi Bunk y la detective bollera Greggs , sus compañeros de correrías nocturnas, delata todas las flaquezas del personaje y lo hacen enternecedoramente real.

No obstante, el verdadero valor de McNulty se revela de forma admirable cuando se enfrenta a mandos de la policía, políticos, jueces y fiscales poniendo en riesgo su carrera en favor de un caso que quiere resolver cueste lo que cueste. Su determinación, su sentido del deber, su rectitud son tales que sobrecogen; más aún considerando lo laxo que se muestra en otras cuestiones morales.

En definitiva, se trata de un héroe. Un héroe no demasiado guapo, no demasiado bueno, no demasiado afortunado, no demasiado héroe; o sea, un héroe de verdad.