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Duelo de chaquetas: esnobismo vs. perroflautismo

Duelo de chaquetas: esnobismo vs. perroflautismo

Sábado noche. Velada de combate en el MGM de Las Vegas. En el rincón izquierdo, con calzones rojos y chaqueta de pajarería, la estatura de un pigmeo y el peso de Enjuto Mojamuto, el púgil local Brandon Flowers (The Killers). En el rincón derecho, con calzones blancos y chaqueta de segunda mano, estatura y peso normales, el púgil británico Chris Martin (Coldplay).

Suena la campana y se inicia el primer round. Brandon Flowers canta “Somebody told me” con movimientos espasmódicos que agitan el plumaje de su horrible chaqueta. Por su parte, Chris Martin canta “Clocks” aporreando el piano y mostrando sus ridículas inscripciones de “Trade Fair” en las manos, que sobresalen de su chaqueta cochambrosa.

Segundo round. Brandon, puro histrión, berrea “Mr. Brightside” entre los vítores de su público. Chris, en trance, replica con “The Scientist” entornando los ojos y echando la cabeza hacia atrás. El combate está en tablas, ninguno asesta el golpe definitivo.

Tercer round. Ponen toda la carne en el asador, sacan sus éxitos más comerciales. Brandon con “Human” y Chris con “Viva la vida”. El público enloquece. Las fans extáticas están a un paso de la histeria irreversible. El snob y el perroflauta siguen en sus respectivos papeles impostados.

Cuarto round. Brandon ataca con “Spaceman”. Abre los ojos como un loco y se contonea agarrado al micro. Las plumas de la chaqueta cobran vida y describen trayectorias imposibles, aumentando la presencia del cantante. Chris contraataca con “Lovers in Japan”. Su ridícula chaqueta de soldadito de plomo se deshilacha a cada movimiento. Las cintas de colores caen una a una, los botones salen disparados fuera del ring. La gente, atónita, empieza a descojonarse de Chris. Brandon se crece y recoge mofándose los retales de la chaqueta de su rival mientras sigue cantando enfáticamente. A Chris se le quiebra la voz. Riadas de sudor recorren su cuerpo. Avergonzado, salta del cuadrilátero y alcanza el túnel de vestuarios entre los abucheos del público. Suena la campana, el combate ha finalizado. Brandon Flowers (The Killers) es el ganador. Ha retenido el título, es el campeón del mundo. El snob ha triunfado sobre el perroflauta.

La madre del cosmonauta

En la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral la aeronave Atlantis está a unos minutos de su lanzamiento. Los familiares se despiden de los cinco cosmonautas ante centenares de cámaras de prensa y televisión.

La madre de Dan Backsdale Hernando, nacida en la provincia de Huelva y emigrada a los EEUU tras casarse con un cocinero norteamericano de la base de Morón de la Frontera, se acerca a su hijo con dos bolsas de plástico y le grita al oído:

- ¡Toma, hijo! Para que comas bien durante el viaje.

- ¡Mamá! ¿Qué es esto?

- Una tartera con pisto y dos tuppers con milanesas y "almóndigas".

- Pero mamá, ¿no ves que no podemos llevar nada ahí adentro?

- ¿Y qué vas a comer, pues? Mira que tú te me alimentas "mu" malamente, hijo mío.

- Nos han puesto de todo. No te preocupes.

- Pues coge esta rebequita, entonces, que ahí afuera debe hacer mucho frío.

- Mamá, llevamos trajes especiales. No necesito ninguna chaqueta.

- Vamos a ver, Dan, vas a un sitio donde siempre es de noche, así que haz el favor de hacer caso a tu madre y llévate esta chaqueta de punto. Ya verás qué bien te va cuando refresque.

- Que a mí no me toca salir en este viaje de la aeronave. No pasaré ningún frío.

- ¿Cómo que no vas a salir en este viaje? ¿Y para qué diablos cogéis este cohete tan moderno? 

Renegando con la cabeza y todavía contrariada por los rechazos de su hijo vuelve a la carga buscando la complicidad de las cámaras:

- Dan, cariño, cuidado con esa pelandrusca. ¿Para qué va esa mujer? ¿Quién atenderá las labores de su casa?

- ¡Mamá, por favor! Esa mujer se llama Diane y es bioquímica. Nos acompaña para realizar unos experimentos científicos.

- Pues que manden al Punset, que seguro que sabe más que ella y no os busca ni os ronronea como gata en celo. Mira que yo a esas me las conozco a todas. Y tú con lo facilón que me has salido...Y con la "ingrividés" esa, que no te habrás dado ni cuenta y ya la tendrás "enganchá" a la "mu" marrana.

- ¡Mamá, basta ya!

- Venga, venga...no te hagas el santurrón con tu madre. ¿Acaso ya has olvidado los veranos en Ayamonte y las veces que tenía que ir a rescatarte de los zarzales donde yacías con cualquiera que se te insinuase en las fiestas del pueblo? 

- ¡Por Dios, déjalo ya, mamá! Me estás avergonzando.

- ¿Avergonzarte yo? Pero si eras el más guapo. Por eso todas te buscaban. Los mismos ojazos que tu padre y esos brazos recios de tu abuelo. Las volvías locas. Lástima que te hayas afeminado con el tiempo.

- Bueno mamá, déjalo ya. Anda, dame un beso, que hemos de subir a la aeronave.

- Eso, eso, siempre ventilándome con un beso.

- Mua, mua.

- Y no corras, hijo, que vas siempre como un loco.