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(en)cubierta de papel que transmite pagos opacos a la Hacienda Pública por servicios prestados a la patria de uno mismo, que tiene poco de pública, pero mucho de hacienda.
(en)cubierta de papel que transmite pagos opacos a la Hacienda Pública por servicios prestados a la patria de uno mismo, que tiene poco de pública, pero mucho de hacienda.
cotilleo documentado que trasciende el chisme en sí para convertirlo en puro y simple chantaje. En Cataluña figuraba en los programas electorales de sus partidos en tinta simpática.
motor de cualquier tipo de relación, ya sea profesional, amistosa, familiar o amorosa. Se mide en Júbilos (Jb): unidad de admiración del Sistema Internacional.
histeria liofilizada que se libera con vergonzosa indignidad al ser regada con licores. Sus participantes se comportan de un modo tan zafio como grotesco. De repente, mujeres que jamás han osado pronunciar la palabra “polla” lucen entusiasmadas pollas saltarinas por doquier; señoras que acostumbran a vestir con combinación, enaguas y hasta refajo abren los ojos como platos ante el stripper de turno; y solteronas a las que nunca se les ha conocido varón pugnan como locas por ser magreadas groseramente.
tren de juguete girando en su vía circular. Se puede detener de tres formas diferentes: 1) pulsando el botón de off, esto es, durmiendo; 2) extrayendo las pilas, esto es, con medicación; y 3) dándole una patada, esto es, con un par de cojones.
daigualismo o importaunhuevismo ante algo o alguien. Normal con personas o hechos lejanos; inquietante con todo lo cercano; e impensable con uno mismo.
mínimo común múltiplo de las voluntades de los individuos poderosos y máximo común divisor de los deseos del resto de individuos.
hija legítima de la perspectiva y la eficacia, cuya inteligencia le permite emitir juicios acertados con apenas información. Lástima que sea mujer, como sus dos madres, y esté todo el día preguntando "¿a que soy lista?" o, aún peor, pidiendo "¡dime que soy lista! ¡dime que soy lista!"
cacharro epiléptico y cansino obsesionado con la nota 'la'. Su forma, un remedo de una de las representaciones del "fuck you", es suficientemente reveladora de lo que sucederá si lo haces vibrar.
si la desnudez de una mujer es su vista; el oído, su conversación; el gusto, su sensibilidad; y el tacto, su sexualidad…entonces, el olfato es su mirada: delicada, sugerente e inasible. Uno siempre o casi siempre sabe lo que ve, escucha, prueba y toca; sin embargo, pocas veces sabe lo que huele o, al menos, en toda la embriagadora opulencia de sus innumerables matices.
mascarón de proa del más sutil de los cinco sentidos que inspira percepciones y exhala sensaciones.
resort con un estricto derecho de admisión que impide el ingreso a muchos que hacen lo imposible por lograr una larga estancia en su interior.
tapiz doblemente y asquerosamente adherente: en la parte de arriba se adhieren todo tipo de pelotillas de polvo, migas y animosos ácaros, a modo de Arca de Noé de mierdecillas varias; en la parte de debajo se ocultan vergüenzas, secretos y culpas en mayor cantidad y mucho más sucias de las que se amontonan arriba.
viaje con destino final Mentira, en el que lo más importante es el trayecto, trufado de folclore y tradición, superstición y jarana, religiosidad y paganismo.
basura metálica que se envía al espacio en espera de encontrar el color adecuado para los contenedores de dicho material. Personalmente, enviaría también al espacio a muchos recicladores-coñazo imantados a esos residuos metálicos.
reencarnación del animal de granja en su vida más plena y generosa, predicando los pecados de la carne en primera persona.
ungüentos supuestamente milagrosos que convierten a las viejas en jóvenes y a las feas en guapas, anunciados por mujeres que no los necesitan. En cualquier caso, la mentira no tarda en derretirse aflorando la vieja y fea verdad. No es recomendable juntar cosmética con alcohol, ya que puedes acabar zumbándote a un troll de las profundidades del averno.
como Charlize Theron: todo el mundo sueña con ella, pero no conoces a nadie que diga "¡Me tocó!" (la Loto) o "¡La toqué!" (Charlize).
emanar intensamente alguna cualidad o emoción que ilumina todo lo que rodea. Lo extraordinario no es su existencia, sino su persistencia, casi un milagro en la oscuridad reinante.
conjunto de cualidades, características y comportamientos de un individuo, que no son por lo general propias de éste sino de otro u otros individuos a los que intenta patéticamente imitar mediante idealizaciones versionadas interesadamente.