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lasnochesdeMcNulty

(in)definiciones

cumpleaños

fecha concreta en la que, de repente, eres un año mayor. Lo mejor de todo no son las felicitaciones ni los regalos, aunque también chanan, claro está. Lo mejor es que tienes todo un año por delante para adaptarte a tu nueva edad. Al principio te sientes extraño, pero con el paso de las semanas acabas acostumbrándote y encariñándote con esa nueva cifra hasta tal punto que, en el siguiente cumpleaños, sientes nostalgia al abandonarla.

espermatozoide

único velocista blanco de la historia que consigue llegar a la meta el primero. No dispone de salidas nulas. Únicamente tiene una oportunidad, que llega tras un sonoro "ready, set, ¡aaahhh!" En ocasiones no corre la final, sino un solitario entrenamiento. En otras la corre, pero el plástico de la meta lo han puesto en la misma salida. Y sólo a veces puede disfrutar de una buena corrida, perdón, carrera.

cojín

almohada emancipada que abandona la cama materna para conocer mundo en salones, vestíbulos y terrazas. 

hermenéutica

disciplina de nombre tan indescifrable como lo que intenta descifrar.

abejaruco

único animal creado por el hombre, no por la propia evolución. Más concretamente por Félix Rodríguez de la Fuente, que se lo inventó porque fonéticamente era perfecto para su curiosa voz de ritmo impetuoso y racheado. De hecho, el abejaruco tiene una pinta de martín pescador que echa para atrás. 

eclipse

juego del tres en raya entre la Tierra, el sol y la luna. Afortunadamente es el único juego que comparten. Si se les ocurriera jugar al billar o a las canicas...

adjetivo

chivato del lenguaje que muestra bien a las claras lo que discretamente han ocultado sustantivos, verbos, pronombres y artículos. No obstante, alguno de ellos se ha prostituido y ha perdido su carga de significado en aras de un lenguaje mortecino y políticamente correcto.

bolso

arca de Noé de las mujeres, donde guardan todo lo necesario para su supervivencia por si en el trabajo/cena/fiesta/discoteca se desata el diluvio universal y su maquillaje se estropea, su rímel se corre o sus uñas pierden color. Su peso medio es aproximadamente una quinta parte del peso de su cuerpo; vamos, una barbaridad. Es por ello que las mujeres tienen jorobas frontales en forma de pechos, una por cada hombro donde cuelgan su pesado bolso. Muchas mujeres preferirían desnudarse por completo a mostrar los secretos íntimos que esconden en el bolso. Los hay de tamaños diversos, desde los minúsculos bolsos llevados a las bodas hasta los enormes bolsos usados por las viejas. El bolso es el responsable del peor momento en la vida de un hombre: cuando te dicen “¡sujétamelo un momento!”. 

murciélago

mamífero noctámbulo con aspecto de ave garrapiñada y hábitos vampíricos. Ciego y feo de cojones. Se pasa el día entero colgado boca abajo rodeado de un montón de colegas igual de feos en una oscura y apestosa cueva. No es de extrañar que al anochecer salga de paseo ávido de sangre. 

palíndromo

curiosa palabra o frase cuyo inicio es a la vez su final y viceversa. La idea de un lenguaje con espejos es tan fascinante y bella que la simetría del palíndromo invita a imaginar una divertida fusión entre geometría y lenguaje.

brújula

reloj maníaco compulsivo que se obstina en marcar las doce nerviosamente, intentando detener el tiempo en sus delirios de grandeza. 

zorrón

garrula exhibicionista que confunde la seducción con la vulgaridad. No tiene edad, los hay jóvenes y viejos. Eso sí, una vez se adquiere la condición de zorrón, rara vez se abandona. Los tíos (los quillos quedan excluidos al ser la versión masculina del zorrón) piensan: “a lo mejor me la follaría, pero ¡por Dios! que nadie me vea con ella ¡menuda vergüenza!” En definitiva, se trata de un pedazo de carne, más o menos pintarrajeado, más o menos vestido, más o menos voluptuoso; pero sólo eso: un vulgar pedazo de carne.

 

perdón

el rey de la hipocresía, que se muestra innecesariamente en la mayoría de ocasiones de forma afectada y, sin embargo, se oculta detrás de su cobardía cuando se le requiere en el fragor de la batalla. 

gimnasio

club social habitado por cachitas del clembuterol, adictos a la rutina, masoquistas del esfuerzo, vividoras de su cuerpo y gorditos con sentimiento de culpa. 

mojito

hielo picado bañado con abundante ron y un chorrito de soda sobre un manto de lima, menta y azúcar, rematado con una mancha de angostura. Encierra la belleza del mar ártico en un vaso con su arenoso azúcar moreno y sus algas de menta y lima en el fondo, sus pequeños icebergs rodeados del embriagador mar de ron y la espuma de las olas de soda desafiando al intrépido marino, que armado de su pajita-arpón sorbe y sorbe hasta dominar la tormenta perfecta desatada en este evocador y delicioso cocktail. 

verano

granizado de vacaciones sorbido con extática calma contemplando al horizonte empujar a la marea, que va y viene recordándote que tan pronto llega el verano como se va.

plastidecor

gelatina de color utilizada como herramienta iniciática de la pintura por millones de canijos de ayer y de hoy. ¿Cuántos kilos de plastidecor habremos comido a lo largo de generaciones y generaciones de niños tontacos? De hecho, me atrevería a asegurar que los humanos somos el 70% agua y el 30% restante plastidecor.

gamba

crustáceo jorobado, cabezón, bigotudo y de ojos saltones que, sin embargo, vuelve loco a muchos. Decapitarlo y sorberle los sesos es un placer aparentemente culinario. Freírlo a la plancha y echarle sal sobre sus heridas es un método aparentemente culinario. ¡Qué va! Es puro sadismo. El mar es lo único que el hombre no ha conseguido dominar nunca y, miserablemente, se venga sádicamente contra los frutos que éste ofrece. 

mutatis mutandis

comodín culto que sirve para ahorrarse una farragosa explicación y, sobre todo, para quedar suuúper bien. Los que trufan su lenguaje de palabros latinos dan tanta rabia como los que hacen lo propio con palabros en inglés. Así que para aquellos capullos que les “castañuelean” los huevos de excitada pedantería usando unos y otros les propongo la fusión perfecta: “changing mutandis”.

silla

ecléctico mueble: en casa, señorial y coqueta; en el cole, amiga inevitable; en la oficina, cínico yugo que bajo su aparente moderna comodidad esconde las fauces del alienante trabajo que te atrapa y no te suelta entre sus reposabrazos; en la política y entre altos cargos directivos, ventosa que se adhiere al culo por siempre jamás.