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lasnochesdeMcNulty

AC Milan - Real Madrid. 2-2 (San Siro, 3 de noviembre)

Imperdonable descuido del Real Madrid. Oportunidad desperdiciada de machacar al equipo italiano, un grande venido a menos, y mostrar a toda Europa que este año va por fin en serio, que es un firme candidato a ganar la Champions.

Dominio absoluto del equipo blanco en la primera mitad con un aluvión de oportunidades - 13 disparos en 45 minutos - y apenas un par de ocasiones de Ibrahimovic, un proyecto de gran jugador que nunca lo ha sido ni lo será.

En el último minuto del primer tiempo, buena recuperación de Sergio Ramos y sutil asistencia de Di Maria a Higuaín, que ajusta al palo su remate consiguiendo el primer gol. Descanso y partido encarrilado.

Durante los primeros quince minutos de la segunda parte más de lo mismo: dominio absoluto del Madrid ante un Milan que deambula por el campo caminando cansinamente.

Entra Inzaghi en el campo y revoluciona el partido. Preocupante para el Madrid que una rata del fútbol con 37 tacos de almanaque le dé la vuelta al marcador. El primero tras un penoso y grosero fallo de Pepe, un habitual de los fallos graves. Es tan exuberante el defensa portugués del Madrid, que sus fallos también lo son. El segundo tras un clamoroso fuera de juego no señalado y un buen remate de pillo, anticipado la salida de Iker por bajo.

El equipo blanco no puede desaparecer de este modo en un partido de esta importancia, a pesar de la suerte y las marrullerías del rival. Se ha de aniquilar al contrario cuando se puede, destrozarlo, no dejar que asome la cabeza y si lo hace patearla. 

Afortunadamente, en el descuento un buen pase interior de Benzema lo aprovecha Pedro León para marcar el empate definitivo, un resultado más justo, pero totalmente insuficiente para los méritos globales del Madrid, aunque un buen toque de atención para su apagón de la segunda parte.

Vaso medio vacío: la pérdida de control de un partido completamente dominado. El propio Madrid resucita al Milan con sus fallos individuales y su displicencia contagiada.

Vaso medio lleno: sigue invicto esta temporada, está clasificado para octavos y tiene el primer puesto del grupo casi asegurado.


Rik Mayall

Rik Mayall

Cómico inglés, autor de alguna de las series de humor más desternillantes que he visto jamás. 

Ha participado como actor y/o guionista en varias series y películas desde inicios de los 80. Quizá la más popular es "The young ones" (Els joves), que escribió junto a su amigo y colega de profesión Adrian Edmonson, y en la que ambos actuaban. Personalmente, nunca me gustó demasiado esta serie.

Harina de otro costal es "Bottom" (La pareja basura), que escribió y protagonizó con Adrian Edmonson también. Rik hace el papel de Richard Richard, un tipejo paronoico, miedica, acomplejado por su virginidad a los veintitantos y completamente ridículo. Adrian se mete en el papel de Eddie Hitler, un joven desempleado, alcohólico y completamente estúpido. Son tan hilarantes los sketches de todos sus capítulos, que en ocasiones me han doblado de dolor por la risa. Si mal no recuerdo consta de 18 capítulos. Creo que los habré visto todos ellos no menos de cinco veces. Su humor es sucio, cutre, surrealista, irreverente, misógino, políticamente incorrecto, pero descojonante. La ambientación de la serie acompaña perfectamente al guión: los decorados dan asco, los personajes también. Sobre todo, Richie (Rik Mayall): la cara de loco con los ojos exageradamente abiertos, la boca en desagradable mueca continua, el pelo grasiento, el resto del cuerpo sudoroso, los calzoncillos por encima de la camisa sobresaliendo a su vez un palmo por encima del pantalón. Una estampa absolutamente repugnante. Sin embargo, las toneladas de risas que me han regalado me han hecho deudor para siempre de esta pareja basura.

Igualmente brillante y también hilarante es la serie "The new statesman", en la que Rik encarna a un diputado conservador británico (Allan B’stard) sin principios, corrupto, medrador, cínico, locuaz, mentiroso, déspota, mujeriego y con un problema de eyaculación precoz gravísimo. Si bien el tipo de humor es similar, a diferencia de Bottom, la ambientación y los personajes son más creíbles, más cercanos, más reales. La relación con su asistente (Piers Fletcher Dervish) es alucinante, lo trata como al peor de los lacayos. Sus discursos políticos son oportunistas, tramposos, cambiantes. La relación con su mujer interesada e hipócrita. En definitiva, es un ser despreciable al que odiar fervientemente, a pesar de lo cual consigue arrancar una sucesión de carcajadas impagables.

Otra serie en la que apareció, aunque en un papel menor, fue "The black adder" (L’escurçó negre), otra cumbre del humor británico, en esta ocasión de Rowan Atkinson (Mr. Bean).

No sé absolutamente nada de la vida de Rik Mayall, más allá de su vertiente de cómico irreverente, especialmente en "Bottom" y "The new statesman". Aún así siento una profunda admiración por él, ya que me ha hecho reír tantísimo y he envidiado tantas veces ponerme en la piel de sus personajes (Richard Richard y Allan B’stard), que aunque me aseguren que es el asesino más despiadado de la historia, enviaré un mensaje de texto a Scotland Yard diciendo "Free Rik".

¡Gracias, gracias, gracias, Rik!

uña

culpa de los dedos, que se endurece ante la vergüenza de sus pecados. Se pintan para disimular su comisión o se muerden para eliminar su rastro. 

pezón

corona del pecho, rey de la teta, chupete del bebé, bonita culminación. Tímido y huidizo bajo la sombra, desafiante y guasón ante el frío y la excitación.

Nico Pedante, crítico de cine

Ayer noche, en la Biennale de Venecia, se estrenó fuera de concurso la última película del cineasta iraní Reza Nekounam, "Las semillas del cambio", ataque frontal contra el régimen iraní, que le ha costado el exilio y el anatema de las autoridades de su país.

A pesar de no llegar a la treintena, el guionista y director ha alcanzado la madurez con esta obra, en la que destaca su tensión narrativa y el lirismo de todos sus personajes. La historia transcurre en una aldea aislada del norte del país, cercana al mar Caspio, donde una niña lucha por comprender el mundo que le rodea con la mirada tierna y el alma pura de la infancia. 

Excepcional trabajo de Shirin Ahmed, la actriz que encarna a la niña de cinco años protagonista del film, confirmando que la actuación es en muchas ocasiones un don innato, un estado de ánimo, una forma de comunicación que emerge de las profundidades del actor o actriz en oleadas de sentimientos que la cámara capta en su esencia para luego ser reinterpretados por la maestría del director que, a través de una sobrecogedora fotografía y una iluminación arriesgada y exquisita, confiere al personaje un halo de divinidad epatante. 

Mención aparte merece la música de la película, que acompaña a la historia armónicamente, hasta hacerse inseparables, transmitiendo una sensibilidad onírica al entusiasmado espectador, que recibe cualquier nuevo plano con los ojos tan abiertos como encharcados de emoción, entregado desde el inicio a la deliciosa historia que vivirá en los siguientes 140 minutos.

La sutileza de los diálogos, el juego continuo de hipérboles, las indisimuladas metáforas con la realidad política actual, la delicadeza del movimiento de la cámara, pausado pero decidido, la belleza descarnada del mensaje subyacente; todo ello y otros muchos pequeños detalles hacen de "Las semillas del cambio" una obra maestra, que permanecerá indeleble en las retinas de los afortunados espectadores que la vean y, sin duda, en las listas de las mejores películas de la historia.

Poder verla ha sido un regalo; perdérsela un pecado. Reza Nekounam ya figura entre los grandes, sin lugar a dudas.

 

Discusión en el lager entre Jean Améry y Primo Levi

Ambos estuvieron confinados en el campo de concentración Auschwitz y ambos dieron testimonio de ese horror, aunque con perspectivas bien diferentes. 

Si hubiesen llegado a coincidir dentro del campo, podrían haber tenido una discusión como la que sigue:

Jean Améry: ¡Quieres dejar de recitar a Dante de una puñetera vez!

Primo Levi: ¿Por qué? ¿Acaso no te gusta Dante?

JA: No es eso. Pero no soporto oír sus versos, y aún menos verte sonreír recitándolos.

PL: A mí me relaja y, sobre todo, me abstrae por unos instantes de todo lo que nos rodea.

JA: Ése es precisamente el problema. No se puede abstraer uno de este infierno. Ni siquiera Dante puede entrar en este infierno. No hay lugar para él ni para nada que no sea la maldad más abyecta.

PL: Es mi forma de resistir, de sentir que aún conservo algo de dignidad. Recito a Dante y sé que no han conseguido envilecerme, que estaré postrado, de rodillas, a su merced, pero aún así no me han derrotado. Todavía sigo vivo.

JA: Te engañas, aquí dentro ninguno está vivo y ninguno saldrá jamás. Tus poemas no te salvarán.

PL: Ya sé que no me salvarán, pero aliviarán mi dolor mientras siga aquí.

JA: Nada puede aliviar tu dolor en el campo. ¡Nada! ¿No te das cuenta? Mira a tu alrededor, ¿qué ves? Muertos andantes, personas que han dejado de serlo, que se comportan como animales. Sólo puedes ver horror y muerte.

PL: Precisamente por eso recurro a Dante, para recordar que somos personas.

JA: Yo sólo puedo pensar en el siguiente segundo, en cómo conseguir un trozo más de pan, cómo eludir las selecciones para la cámara de gas, cómo intentar abrigarme más, trabajar menos y vivir más. Si mi cabeza no está pensando en todo esto, sólo se me ocurre acabar de una vez arrojándome sobre la verja electrificada.

PL: ¿Crees que yo no tengo la tentación a veces de hacer lo mismo? ¿de acabar de una vez con este sufrimiento?

JA: ¿Y por qué no lo haces?

PL: Porque quiero seguir viviendo, y para eso necesito la belleza de Dante.

JA: Yo también quiero vivir, pero porque significará su derrota. Será mi venganza.

 

Jean Améry, pseudónimo de Hans Mayer, nació en Viena en 1912. Autor de "Más allá de la culpa y la expiación". Se suicidó en 1978.

Primo Levi nació en Turín en 1919. Autor de "Si esto es un hombre". Se suicidó en 1987.

cerebro

bajo el aspecto de esponja grasienta, se esconde esta criatura fascinante y/o diabólica, según el momento, que controla nuestro presente, administra nuestro pasado y conspira nuestro futuro. 

música

conjunto de sonidos que sacuden nuestro estado de ánimo, a veces meciéndolo y otras jodiéndolo.

papel higiénico

confesor del culo y de cualquier otro lugar que requiera de un amigo leal, que se limite a ver y callar.

ingenio

aparentemente antitético del genio, cuando en realidad lo supera ampliamente. Sutileza del pensamiento, salpimentada con un toque de aromático cinismo, unas gotitas de humor picante y chorros de inteligencia en crudo.

ginebra

musa del ingenio y la imaginación. Evocadora del recuerdo y la amistad. Áspera y tímida sola, exuberante y locuaz en compañía.

risa

orgasmo del alma, regalo inesperado, paréntesis necesario. 

Ecoesferas para jefes, experimento fallido

Ecoesferas para jefes, experimento fallido

Las ecoesferas son un curioso invento que surgió en la NASA. Hace años decidieron hacer un experimento metiendo diferentes especies de animales en urnas cerradas herméticamente en las que únicamente había agua, algo de aire y unas algas. De todos los animales que introdujeron, los únicos que consiguieron sobrevivir largo tiempo fueron unos pequeños camarones. Debemos tener en cuenta que esas urnas, una vez cerradas, ya no se volvían a abrir para cambiar el agua, renovar el aire o poner otras algas. Es decir, una vez encerrado ahí dentro, el animalico se las apañaba solo. Realmente no sé qué me acojona más: las mentes obtusas de la NASA que idearon este experimento o los pequeños camarones inmortales.

Transcurrido un tiempo, la NASA decidió comercializar el hallazgo; por lo que si uno desea puede comprar una ecoesfera como la de la foto y decorar su casa con ella, además de comprobar la resistencia de los camarones alimentándose únicamente de las esporas que ofrecen las algas. Se garantiza que los pequeños camarones sobreviven de dos a cinco años, con el único cuidado de poner la urna en un lugar al que le dé luz indirecta. ¡Alucinante!

Posteriormente, se experimentó con jefes, desde altos ejecutivos a directivos medios. Se los introdujo en pequeños grupos en esas urnas herméticas para comprobar el tiempo que sobrevivían.  Las algas introducidas en la urna generaban esporas de motivación, ese manido reclamo que utilizan los jefes para demandar mayor implicación – en esfuerzo y horas, obviamente – a sus subordinados a cambio de nada. Pues bien, el resultado fue desalentador: menos de ocho horas de media sobrevivían los jefes en esas condiciones. ¡Ni siquiera una jornada laboral! Parece ser que esa motivación no les era suficiente a ellos, a pesar de exigírsela a sus subordinados con absoluto desahogo.

Ante semejante fracaso, decidieron cambiar las esporas de motivación por promesas de promoción y sueldos desorbitados. Y esta idea resultó el acabose. De repente, se desataba una ola de canibalismo en la ecoesfera  que en poco más de cinco minutos acababa con la vida de todos los jefes excepto uno. El superviviente se recostaba sobre el fondo de la urna frotándose las promesas de promoción y de sueldos desorbitados lascivamente por el cuerpo. Al poco tiempo, moría infartado tras haber masturbado con fruición su vanidad.

Jimmy McNulty (personaje de ficción)

Jimmy McNulty (personaje de ficción)

(A modo de explicación del nombre del blog)

Jimmy McNulty es el protagonista de la excelente serie de televisión de la HBO “The Wire”, estructurada en cinco apasionantes temporadas en las que un grupo de policías intenta resolver difíciles casos en la ciudad de Baltimore. A pesar de ser una serie coral en la que los personajes son duales y complejos, McNulty sobresale por encima del resto en protagonismo y, sobre todo, en encanto.

Jimmy es un experto detective de homicidios, cuya vida personal es un desastre. Policía blanco en una ciudad de negros, se mueve perfectamente por las ciénagas de Baltimore. Su origen irlandés no hipoteca sus prejuicios, más allá de su tendencia al alcoholismo.

Su pasión y sentido del deber para con su trabajo son envidiables: honesto, trabajador incansable, buen compañero, listo, experimentado, valiente; pero también indisciplinado, desafiante, engreído, impulsivo, individualista, displicente…Un cocktail maravilloso que le da un punto admirable y adorable.

Sin embargo, su vida personal no la sabe encauzar del mismo modo, hasta el punto que el policía fagocita al hombre. Se pasa las noches de bar en bar, de cama en cama, sin más criterio que el alumbrado por el último trago. Su relación personal-profesional con el detective dandi Bunk y la detective bollera Greggs , sus compañeros de correrías nocturnas, delata todas las flaquezas del personaje y lo hacen enternecedoramente real.

No obstante, el verdadero valor de McNulty se revela de forma admirable cuando se enfrenta a mandos de la policía, políticos, jueces y fiscales poniendo en riesgo su carrera en favor de un caso que quiere resolver cueste lo que cueste. Su determinación, su sentido del deber, su rectitud son tales que sobrecogen; más aún considerando lo laxo que se muestra en otras cuestiones morales.

En definitiva, se trata de un héroe. Un héroe no demasiado guapo, no demasiado bueno, no demasiado afortunado, no demasiado héroe; o sea, un héroe de verdad.

escalofrío

aviso inesperado que advierte de que no todo está bajo control. 

epíteto

adjetivo ansioso, impulsivo, egocéntrico, siempre dispuesto a partirse la cara por el nombre al que califica.

El hiperrealismo urbano de Richard Estes

El hiperrealismo urbano de Richard Estes

Las obras de Richard Estes muestran paisajes urbanos que más bien parecen fotografías que pinturas. Siempre me ha asombrado la capacidad de los pintores hiperrealistas para aprehender la realidad que pintan con esa perfección. Es como si en su paleta en lugar de pinturas hubiese pedazos de realidad que ellos situasen sobre el cuadro como si de un puzzle se tratase. 

Admiro esta capacidad de reflejar la realidad tal cual es. En cierto modo supone alcanzar la perfección de este bello arte. Podría pensarse que los hiperrealistas carecen de talento para dar una interpretación de esa realidad a sus obras, que simplemente la muestran tal cual la ven. Pero eso no es cierto. Hay infinidad de detalles que confieren a sus obras estilo propio. Un claro ejemplo es Richard Estes, que trabaja con la luz, su reflejo sobre escaparates, capós de coches o cristales de autobús, mostrando la realidad deformada por la concavidad de esos cristales, la superposición de los objetos sobre los que se refleja y la propia iluminación de la hora del día en que está representada la obra. La complejidad de esta técnica, siendo un absoluto profano en pintura, me parece extraordinaria. 

Otro aspecto que me resulta atractivo de las obras de Estes es su contemporaneidad. Observar sus cuadros te resulta familiar, cercano, moderno. Crees haber estado en todos esos lugares. Y no sólo de obras de Nueva York o de otras ciudades norteamericanas, sino también de paisajes urbanos de Barcelona y Madrid, que también ha representado magistralmente con su destreza de máximo exponente del fotorrealismo pictórico.

Injusta detención

Hallábase un pedo en comisaría siendo interrogado por cometer delito de mancha. Había sido detenido por haber dejado rastro en un calzón. 

El circunspecto policía le leía los cargos por los que iba a ser encarcelado con otros pedos de su misma indiscreción:

- Señor pedo 8.113.562, deberá usted permanecer en el calabozo hasta que se fije vista para el juicio oral. ¿Posee abogado propio o quiere que le asignemos uno de oficio?

- ¡Yo no necesito ningún abogado. No he hecho nada! - contestó airado el pedo.

- Usted ha manchado la ropa interior de un honesto ciudadano, por lo que le pueden caer de 2 a 5 años de prisión, dependiendo de lo que determine el peritaje del calzoncillo según el tamaño de la mancha.

- ¡Es increíble! Son todos ustedes unos cínicos. Siempre reniegan de nosotros cuando un incontrolado ruido o un desagradable olor les delata. "Yo no he sido, yo no he sido", llevan clamando durante siglos la mayoría de papás y mamás de pedos. Tratan de disimular, de eludir su pestosa responsabilidad, de acusar falsamente a otros o incluso de atribuir la autoría a niños que no se pueden defender. Es una vergüenza esa actitud cobarde y renegada. Les avergüenza que los demás puedan llegar a oler sus asquerosas interioridades o su pestilente alimentación; pero lo que realmente hiede son sus hipócritas conciencias. 

- Pero es que usted en lugar de volatilizarse ha dejado una desagradable e irrefutable prueba de su delito.

- Ya entiendo, ya. Si no hay prueba evidente de nuestra existencia, todo el mundo mira hacia otro lado, incluso la ley; pero si tenemos la desgracia de dejar un rastro, se nos acusa y encarcela por ello. ¡Menuda injusticia!

- Mire, yo me limito a leerle la acusación. La ley es la ley.

- ¡Puagh! ¿Y ese olor? - inquiere el pedo al policía.

- Eeeesto...¿Qué olor? - responde nerviosamente el policía.

- ¿Lo ve? Ha notado el mal olor y, aunque no ha sido usted, ha dudado y se ha puesto nervioso.

- Bueeeeno, pero es que realmente huele mal.

- ¿No ve que está interrogando a un pedo? 

imaginación

viaje permanente con pulsera de todo incluido. La libertad más absoluta venciendo a la realidad más castrante. Imprescindible como el aire o los alimentos. En bajas dosis conduce a la necedad y el aburrimiento, en grandes dosis a la insatisfacción y la ansiedad.

 

franqueza

hipérbole de la verdad de la que huyen mentirosos, cobardes y jefes.