20131105233844-stlanik.jpg

El stlánik, pariente del cedro siberiano, es un curioso árbol que anticipa el tiempo como ningún meteorólogo es capaz de predecir. Sus dotes adivinatorias le permiten recostar sus ramas y tumbarse sobre el terreno uno o dos días antes de la llegada del crudo invierno. Asimismo, sus ramas se desperezan y el árbol se yergue cuando la primavera está a punto de irrumpir entre las heladas laderas del Norte.
 
Jamás se equivoca. No atiende a fríos pasajeros para acurrucarse o a engañosos aumentos de temperatura para despertarse. Sólo reacciona cuando el implacable invierno siberiano se dispone a azotar con su gélido látigo aquellas inhóspitas tierras o cuando la ansiada primavera va a revivir la región con sus bondadosos rayos de sol.
 
Este árbol era muy querido por los habitantes expulsados del “continente” en la Rusia estalinista, ya que además de avisarles sobre el cambio inminente de estación, con los temores o esperanzas que conllevaba, les ofrecía su pródiga leña para calentar sus macilentos cuerpos.