consejo de administración de la Iglesia Católica en el que eligen a su CEO. Suele prolongarse varios días, ya que resulta extraordinariamente complicado que todos los cardenales se hallen al mismo tiempo para la votación al haber siempre alguno en el excusado. La elección del CEO se anuncia mediante la célebre fumata blanca, que originalmente, allá por 1400, significaba "letrinas libres".