Pues físicamente no hay ningún problema, todo lo contrario. ¿Y lo de la actitud de los siete con la cabeza en otro sitio? Nada que objetar al despliegue ofrecido en este partido. Lucharon hasta la extenuación del primer al último minuto. Lo de Di María ha sido alucinante. El único ausente ha sido Sergio Ramos, sentado en el banquillo por su taciturno entrenador; pero es que se rumorea que está con Pilar Rubio...como para tener la cabeza en defender a Tévez, ¡no te jode!

Y entonces, ¿qué pasa en la Liga? Una respuesta bien sencilla: falta de motivación y suficiencia. Nada que no se resuelva con un partido de suplente y una indecorosa desventaja con el Barcelona. 

¿El partido de esta noche? Porque...¿se ha jugado esta noche o en una brumosa noche de 1985? ¡Illa, illa, illa, Juanito, maravilla! ¿Se lo cantaban in memoriam o estaba jugando el 7 del Madrid? ¡Ah, no! Que con el 7 jugaba ese jugador del Cristiano United. ¿Pero no ha sido el héroe al anotar el gol que culminaba la remontada en el descuento? ¡Qué va! Ese gol lo ha marcado Juanito. 

Me froto los ojos. Vuelta al pasado. Pero no es 1985, sino mediada la segunda parte en la primera jornada de la lustrosa Champions de 2012. Hasta entonces monólogo del Madrid: ocasión tras ocasión, porcentaje de posesión elevadísimo, intensidad en todas las facetas del juego, exceso de músculo en el centro del campo, Higuaín en versión 2008 fallando todo lo que remataba, Varane despuntando celoso del éxito con las mujeres de Sergio Ramos, Arbeloa sorprendentemente omnipresente...En definitiva, el Madrid industrioso que tanto gusta a Mourinho. Pero, de repente, una contra más que anunciada de Yaya Touré, que habilita a Dzeko (un pestiño de delantero de fama inmerecida) al borde del área. Se detiene el tiempo: la jugada mil veces vista, un atacante solo ante el ángel Casillas, que se agranda inconmensurable y para por enésima vez lo imparable. Pero ¡no! El tiempo continúa, el ángel se desvanace, se vence lastimosamente ante el remate melifluo del delantero bosnio. ¿Dónde está el ángel? ¿Por qué no aparece? Se fue dejando una preocupante languidez en Iker, otrora orgulloso capitán.

Toca echar veinte años atrás. ¿Quién mejor que un maestro del desorden táctico? Marcelo lo intenta por dos veces con dos duros diparos desde fuera del área. A la tercera va la vencida. La menos bella, la más afortunada, pero gol al fin y al cabo. La historia se repite: el Bernabéu de las grandes ocasiones, el Madrid de las remontadas mágicas europeas. Chorreo de ocasiones. Cinco minutos infernales para el City, que apenas sale de su área. Sin embargo, una sucesión ininterrumpida de errores defensivos durante dos largos minutos acaba en el 1-2 a falta de cuatro para el final. ¿Se puede ser tan contumaz durante 120 segundos y seguir considerándose un gran equipo? Cinco minutos después nadie se hará esta pregunta. Ventajas de vivir en el pasado, en 1985. Nadie se acuerda de los detalles embarazosos.

1985: Minuto ochenta y pico, Benzema recibe al borde del área, se gira y ajusta un disparo al palo consiguiendo la igualdad en el marcador. Empate y a Dios gracias. ¡Eh, tíos, que es 1985! ¡Vamos, vamos! Tiempo de descuento: el 7 del Madrid (Juanito esta noche, el chico del Cristiano United en la actualidad) engancha un balón en el pico del área, amaga hacia afuera, chuta defectuosamente y logra el tanto de la victoria. No ha sido él, ha sido el 7 del Madrid: Juanito. Éxtasis, tres puntos y vuelta a 2012. El 7 no es Juanito. El entrenador no es Molowny. El Madrid es el Madrid.