epilepsia del mando a distancia que siempre nos tienta con la esperanza de un programa mejor que, no obstante, casi nunca se cumple. Antes, cuando tenías que levantarte para poner la UHF, no había este problema. Veías lo que había y punto. En muchas ocasiones envidio esos tiempos. Tiempos de siesta. Tiempos de Serengueti, de cocodrilaco hambriento y ladino que espera sumergido, de ñu sediento y gilipollasss. Tiempos en los que todo iba más despacio.