Partido tostón, sin apenas oportunidades. Demasiado tenso desde el principio por culpa del equipo local, que estuvo toda la semana calentándolo. El Madrid fue madurándolo poco a poco, obteniendo el gol del triunfo casi al final gracias al oportunismo de Higuaín después de un buen remate de cabeza de Benzema.

El Sporting estuvo demasiado preocupado de mantener un ambiente sobreexcitado durante todo el partido, sin groserías, pero bronco, pesado, de pierna dura. El equipo visitante no rehuyó el choque. Se está endureciendo el equipo de Mourinho conforme pasan los partidos. Gana partidos fáciles de forma exuberante, y también los duros de resultado corto con oficio y entrega.

La aparición de Benzema en la segunda mitad aportó mordiente en el ataque blanco, aunque debe aportar más, mucho más. Costó un dineral, ya ha transcurrido un año desde su fichaje y apenas se le han visto cuatro detalles. Su último tren está pasando por delante. Parece que está corriendo para evitar perderlo, pero ha de apretar más y saltar sobre el tren si no quiere que se le escape definitivamente.

Una mención especial merece Iker Casillas. Ese tipo que ha levantado una Eurocopa y un Mundial como capitán de la selección española. Realizó un paradón impresionante que evitó el empate del Sporting. Una intervención de reflejos, de concentración máxima tras haber estado todo el partido vegetando. Una parada reservada al mejor portero del mundo.