armario
jaula de ropa, cosas y demás objetos almacenables, que muestra la verdadera naturaleza de su dueño: ordenado, hortera, guarro, loco…
jaula de ropa, cosas y demás objetos almacenables, que muestra la verdadera naturaleza de su dueño: ordenado, hortera, guarro, loco…
fascinante intercambiador de ciudades del que sales de una de ellas por uno de sus fingers para entrar al poco tiempo en otra ciudad diferente por otro de esos asombrosos fingers.
minero recto-genital que además de guantes debería llevar protección en los ojos y en la nariz. Si hay alguno de vocación, mejor sería encerrarlo. Si alguna es mujer, tampoco nos precipitemos encerrándola, valoremos primero todas sus cualidades.
alfabeto del culo; o sea, tonto del culo.
pasión compulsiva absolutamente subjetiva, que cada cual categoriza y tipifica a su conveniencia. El vicioso está muy mal visto, pero la mayoría desearía imitarle; sin embargo, el virtuoso es alabado unánimemente, pero nadie quiere imitarle. ¿Paradójico? En absoluto, es el paradigma de la hipocresía, gran motor de nuestro mundo.
indecente agresión a tu dignidad si lo padeces; justificable e inevitable acción si lo cometes. El peor de todos, no obstante, es el silente espectador que mira hacia otro lado cuando sucede.
granada incruenta que al explotar libera su dulcísima pulpa y sus enormes pepitas a modo de metralla, que impiden que te la comas a grandes bocados.
indigente intelectual cuya incompetencia y pusilanimidad acaba pudriendo todo lo que le rodea. Tenerlos a tu lado asquea, por debajo desespera y por encima desquicia. Se pueden contar con los dedos de un millón de manos.
confeti capilar que cariñoso se adhiere a los hombros, pero que en realidad se está chivando.
release 2.0 de la leche que confirma con su sabor las sospechas levantadas por su olor. Tiene tantas variedades que uno piensa que la vaca tiene centenares de tetillas en lugar de cuatro.
incomprendido “dj” del habla que convierte en adivinanzas sus frases antes de acabarlas.
teatro a gritos que se acompaña de orquesta para hacer más soportable la representación. La mitad de los que la asisten no oyen o tienen serias dificultades de audición. La otra mitad está tan regalada de su diletante esnobismo que sólo oye un autocomplaciente eco durante toda la obra: “soy la hostia, asisto a la ópera. Cuando se lo cuente a Cuca y a Borja van a flipar”.
color bastardo fruto de una relación extramatrimonial del golfo señor azul con la buscona señorita verde.
fatua solución al desnivel que oculta su final arteramente para acabar con tu paciencia y tu resuello. Las únicas que se salvan: las mecánicas (si funcionan, claro).
hay diferentes categorías según su origen y condición: el maleducado con rango, el mediocre con gorra, el tirano de cuna. En todos los casos, se trata de un hijo de puta.
variedad del imbécil común que prolifera especialmente en entornos laborales. Se identifica rápidamente al dar tanta rabia como pena. Habitualmente es inofensivo, excepto cuando une a sus "cualidades" de capullo las de chivato.
subhumano vociferante, cuasi analfabeto, tremendamente maleducado y con una letra del coche que supone más de la mitad de su renta.
excitación envasada al vacío con fecha de caducidad cercana y peso variable.
comida que nos acompaña toda la vida, pero de la que pronto nos avergonzamos y le cambiamos el nombre, cada vez más ridículo: papilla -> puré -> crema -> vichyssoise. Y todo, para acabar al final volviendo a comer papilla.
retrato perfecto que bajo un dibujo aparentemente subjetivo y humorístico muestra con absoluta objetividad al personaje caricaturizado.