timbre
irritante anunciador de gratas visitas e inoportunas sorpresas. Quien lo inventó no sufría del corazón o era un cínico sordo.
irritante anunciador de gratas visitas e inoportunas sorpresas. Quien lo inventó no sufría del corazón o era un cínico sordo.
falda erecta que ofrece con descaro lo que las medias ocultan de la bailarina.
del mes pasado, de la semana pasada, de hace un par de minutos, de ahora mismo.
Las sombras son mucho más que simples manchas en la acera, la tierra o la pared. Las sombras se han rebelado y han cobrado vida propia. Algunas han conseguido independizarse por completo de sus cuerpos y otras, tan solo, van y vienen, todavía temerosas de la completa libertad.
Las primeras sombras en emanciparse fueron las de los hijos de puta y las de los imbéciles, hartas de contemplar sus maldades y estupideces, respectivamente. Sin embargo, en seguida mostraron su verdadera naturaleza, malvada e idiota, tras tantos años de contagio.
Se han organizado secretamente, con un orden jerárquico claramente definido y un reparto de funciones perfectamente detallado. Nadie sabe quién manda, qué sombra está en la cúspide, ni cuáles son sus lugartenientes. Su opacidad no es sólo física, también lo es organizativamente. Poco o nada se ha descubierto de su organización. Las sombras que se han intentado infiltrar han sido rápidamente descubiertas y neutralizadas.
Los cuerpos que se han quedado sin sombra no pueden vivir mucho tiempo. No se sabe cuánto, pero sin duda no más allá de un mes. Al tratarse las primeras de hijos de puta e imbéciles, tan ensimismados en sus mezquindades y gilipolleces, no se dieron cuenta de la ausencia; pero al extenderse la rebelión a las personas de bien ha saltado la alarma.
Al desprenderse definitivamente la sombra, el cuerpo está perdido. Por eso es tan importante detectar breves ausencias de tu sombra. Al principio, se trata sólo de un juego, un pequeño viaje iniciático incitado por las sombras totalmente emancipadas que intentan captar el mayor número de adeptas. Son breves instantes de libertad, minutos en los que pueden tomar sus propias decisiones, sin estar limitadas a lo que decidan sus cuerpos. Pueden ir donde quieran y hacer lo que les venga en gana. Es tan excitante la nueva situación que quieren repetir. Cada vez van un poco más lejos, cada vez toman mayores riesgos, cada vez están más tiempo fuera del cuerpo.
Cuando una sombra empieza a flirtear con la libertad, las sombras totalmente emancipadas le regalan los oídos con promesas de libertades jamás conocidas e intentan convencer a las imprudentes neófitas de que se independicen por completo y se incorporen a su organización. Después, una vez totalmente independizadas, las obligan a someterse a los dictados de la organización o, si se niegan, las eliminan. Al ser tan sumisas, rápidamente se adaptan al nuevo amo. El problema radica en que ahora hay un único amo para todas estas sombras emancipadas, cuando antes había tantos como cuerpos diferentes.
No hay forma de eliminar a una sombra sin eliminar su cuerpo. De hecho, la única forma de acabar con una sombra es hacerlo con su cuerpo. Además, esto es sólo posible antes de la emancipación total. Una vez totalmente independizada la sombra, ya no hay forma de eliminarla o, al menos, se desconoce todavía cómo hacerlo.
La única actividad conocida de las sombras emancipadas es captar o eliminar si es preciso a otras sombras. No han mostrado ningún otro interés hasta ahora, aunque el temor creciente a que tengan otras intenciones está empezando a causar pánico entre los cuerpos.
En estos momentos, únicamente estamos a salvo en completa oscuridad, de tal modo que nuestra sombra no pueda proyectarse en ningún lugar, evitando así que pueda escaparse.
Continuará...
telón casero que oculta detrás de sí la mejor parte de la obra. Desafortunadamente, únicamente se abre cuando los actores no están o ensayan alguna escena secundaria.
perroflauta al que le acaba de atropellar un camión.
tímido cadáver con fotofobia y obsesionado con los tratamientos de belleza.
Partido de 45 minutos. La primera parte no existió, nadie jugó. Un solitario disparo al palo de N'Sue en una contra del Mallorca y el páramo más absoluto. El césped parecía un erial sobre el que era imposible crear nada. Aunque viendo al agricultor jefe que presentó el Madrid en el centro del campo, Gago, era de esperar. Este jovencito argentino parece más dotado para el tango que para el fútbol. Ese aire nostálgico que transmite haría de él una primera figura en los locales bonaerenses. Porque si hablamos de fútbol, el chico anda algo corto.
Otro que da pena es Kaká, al que se sigue esperando incomprensiblemente. Nunca llegará, se le pasó el arroz, está acabado. Goteará algún gol, nos iluminará fugazmente con alguna de sus elegantes arrancadas, se asociará de vez en cuando con otro atacante en paredes cortas y precisas, pero nada más. El gran Kaká sólo será el del Milan. El del Madrid será un prejubilado de lujo con sonrisa fetén y meteduras de pata como la crítica a su compañero Benzema.
El fútbol apareció en la segunda parte. Tampoco a borbotones, pero algo se pudo ver. Se supo desde antes de empezar este segundo tiempo con los cambios de Gago y Kaká por Xabi Alonso y Özil. La distancia futbolística entre estos dos últimos y los dos a los que sustituyeron es enorme. Xabi, a pesar de su lentitud, da salida al equipo y ensancha el campo con sus pases largos. Özil es un iluminado que baila entre líneas sin pisar a nadie, ofreciéndose a sus compañeros y habilitándolos con sutiles y bellos pases. Mourinho intentó reservarlos para futuras batallas, pero debió recurrir a ellos. En cualquier caso, el técnico portugués sigue demostrando que lee bien los partidos y conoce a sus jugadores.
El gol llegó mediante ese juego de pases cortos entre líneas. En esta ocasión, una asistencia de Granero a Benzema, que se acomoda el balón con un rápido juego de pies y dispara con la izquierda sorprendiendo al portero mallorquinista. A partir de ahí más ocasiones del Madrid, dominio del equipo local y partido sosote, sólo alterado por una última ocasión del Mallorca que salvó un seguro Casillas.
Parece que este Madrid está empezando a sopesar los esfuerzos que le quedan por delante. Ya no va a tumba abierta, con ese ritmo desenfrenado de hace unas jornadas y la enorme intensidad desde el primer hasta el último minuto. ¿Bajón físico, cálculo premeditado, mera suficiencia? Lo veremos en breve. El calendario y la importancia de los partidos va subiendo de temperatura.
previsible medidor de la rutina. Tan impaciente como aburrido. Tan repelente como obsesivo.
bautismo de las frutas gays. Se desnudan, se deshuesan y se cubren del jarabe edulcorado, quedando para siempre dulces y estupendas.
difícil multiple choice sin respuesta válida predeterminada.
pequeño explosivo de colección provisto de temporizador y metralla.
El actor, director y, sobre todo, productor y guionista Edward Burns saltó a la fama con su primera película, “Los hermanos McMullen”, dirigida con apenas 27 años. Obtuvo un sonado éxito en el festival de cine independiente de Sundance (criatura de Robert Redford. El festival, no Edward). La película se sostiene con su brillante guión y la curiosa actuación como padre de la familia de origen irlandés del actor que encarnaba al padre gruñón y cínico de Frasier Crane en la divertidísima serie de los noventa “Frasier”.
Por entonces se comparó a Edward Burns con Woody Allen. Evidentemente por su talento como guionista y origen neoyorquino, no por su belleza. A mí me hubiese cabreado la comparación de ser el joven director debutante. Es como si comparasen el primer papel como actriz de Charlize Theron con Chus Lampreave. La primera es un bellezón y la segunda es…bueno, es Chus. Lo mismo sucede con Woody – the feunest – y el guaperas de Edward. De hecho, basta con nombrar a las mujeres de ambos: Mia Farrow / Soon-Yi vs. Christy Turlington.
Tras su exitosa presentación en sociedad, escribió y dirigió “Ella es única”, un pastelón cursi muy por debajo de las expectativas creadas. Con “Calles de Nueva York” volvió a recuperar el tono. Desde entonces ha ido alternando escritura y dirección con producción y actuación.
Ha participado como actor en megaproducciones como “Salvar al soldado Ryan” y productos comerciales como “15 minutos” junto a Robert de Niro, “Holiday” con Cameron Díaz y Jude Law o “27 vestidos”, en las que ha cobrado millonadas que ha usado para producir las películas o series de televisión que ha querido. También ha escrito algunos de los episodios de las series de televisión “The fighting Fitzgeralds” (NBC) y “El séquito” (HBO) entre otras.
Nunca ha ido de exquisito alternativo que desprecia el cine comercial, ni se ha excusado por sacar provecho de él. Sencillamente, le gusta el cine y disfruta del negocio sin complejos ni prejuicios. El guapo chico listo se dedica a lo que quiere, como quiere.
Curiosidad: La serie “The wire”, a la que rinde tributo el nombre de este blog, es obra de David Simon, periodista especializado en sucesos durante años del Baltimore Sun, en colaboración con Ed Burns, ex policía de la ciudad de Baltimore. Sin duda, la curiosa coincidencia del nombre ha ayudado a la inclusión del primer Edward Burns en la categoría de “Dioses”. De hecho, cuando vi por primera vez el nombre de Ed Burns en los títulos de crédito de “The wire”, pensé que se trataba del director de “Los hermanos McMullen” y me alegré de que fuese también autor de la serie. Así que cuando descubrí el error me llevé una ligera decepción. En cualquier caso, ¿a qué coño esperan el resto de Edward Burns que pueblan el mundo para hacer cosas chulas para el cine o la televisión? Si yo me llamase Edward Burns, ya habría rodado “El padrino IV” o la 7ª temporada de “Los Soprano”.
macho dominante de los verbos, que cuando grita tiembla el melifluo condicional, el afeminado pluscuamperfecto y hasta el circunspecto participio. Controla al resto de tiempos verbales con la ayuda del sicario imperativo.
trinchera de agravios, complejos y decepciones. Normalmente permanece a cubierto, hasta que de forma traicionera lanza un ataque despiadado.
océano de legumbres, verduras y carnes varias, que se come con cuchara para no perder ni una gota. Su olor se mastica, su sabor embriaga y su digestión torpedea.
Tengo un ñu de mascota. Se llama Señor Ñu. Es hembra, pero prefiero llamarle señor, encaja mejor con su aspecto.
A Señor Ñu me la encontré un día, hará aproximadamente un par de años, en la sierra de Mágina. Se había unido a un rebaño trashumante de ovejas, pero le hacían el vacío. Las ovejas son muy bobas, pero muy putas.
En seguida conectamos. Yo le hablé de los documentales de La 2, de lo peligrosas que me parecían las migraciones, de lo mucho que admiraba a los ñus, a las cebras y a las gacelas de Thompson. Él, bueno, ella me habló que no era para tanto, que el cine y la televisión todo lo magnifican, que había participado en dos de esos rodajes de documentales y todo estaba preparado. Los animales que se zampan los leones y las hienas en las llanuras y los que descuartizan en apenas segundos al cruzar el río los cocodrilos pertenecen todos al sindicato de víctimas del Serengeti, que pacta anualmente con la patronal de depredadores el número de presas. Los elegidos son voluntarios enfermos o viejos, que se sacrifican a cambio de las mejores zonas de pasto para sus familias.
Una vez en casa, se acomodó en el salón, al lado de la ventana de la terraza. En verano pasa largas horas tumbada en el fresco suelo de baldosas y en invierno se acurruca en el sofá, hecha un ovillo y con la manta que ella misma se acomoda con sus pequeños y hábiles cuernos.
Adora National Geographic , el Canal Odisea y ¡cómo no! los reportajes de las tardes de La 2. Es su forma de matar la nostalgia que a veces le aflige. Apenas come, algunas hojas de acelgas y unas judías verdes de vez en cuando. Eso sí, es una fanática del té. No se acuesta sin haber tomado su Earl Grey con leche.
Con las visitas se muestra amable y conversadora. Le gusta escuchar y aprender. Sólo se pone tensa cuando se raja de los vegetarianos, algo muy común en casa. Es lo que tienen estos herbívoros: son muy gremiales.
Es prácticamente autosuficiente. Va al baño sola (incluso tira de la cadena), por lo que no necesita que la pasee. Además, cuando hemos salido a dar una vuelta se ha sentido demasiado observada. La gente es la leche, porque no la miran mal por ser un ñu, sino por ser negra.
Y lo mejor de todo es que siempre que llegas a casa te espera moviendo ese espantoso rabo en forma de plumero loca de contenta, repiqueteando con sus cascos presa de la emoción y babeando abundantemente.
Señor Ñu: una buena amiga, una excelente mascota.
joputa, hijoputa o, mi favorita, hijo de una perra, cuya madre es la maldad y sus posibles padres cada uno de los defectos que reúne el muy hijo de puta.
cocktail de sentimientos ambiguos, formado por unas gotitas de hiel, dos cucharadas de amargura y media de alegría, un abundante chorro de recuerdos agridulces y coronado con ralladuras de tristeza.
palabra larga y vanidosa, de musicalidad empalagosa. De tan enfática deviene en ansiosa e impertinente.