cualidad exclusiva del ser humano. Ningún otro animal la padece. La posee un porcentaje superior al 99% de la población, si bien menos del 1% la asume. Tampoco se reconoce jamás que es deseada alrededor: nada mejor que otro mediocre al lado para que no se te vea el plumero. Diferentes organizaciones (partidos políticos, empresas, universidades…) se llenan la boca hablando de la “búsqueda de la excelencia” como objetivo primordial. ¡Falso! Se busca, fomenta y potencia la mediocridad; salvo honrosas excepciones que dependen exclusivamente de actitudes individuales. Como sociedad somos cada vez más mediocres. Sólo a nivel individual es posible salir de la mediocridad reinante.