La FIFA ha sancionado al Real Madrid con un año sin poder fichar. Lo que aparentemente supone la guinda a la crónica de sucesos recientes del club, es en realidad la mejor noticia posible para todos sus aficionados. Por fin habrá algo de estabilidad en el primer equipo. Hasta ahora hemos sufrido la vorágine de fichajes que el presidente ha promovido negligentemente. En el próximo año ya no podrá regar su vanidad y tapar su incompetencia con adquisiciones rutilantes. Deberá vivir con lo que tiene, que es mucho y bueno, por cierto.
Así pues, un horizonte de estabilidad se abre para el Real Madrid, algo de lo que ha carecido en los últimos tiempos. Agradezcamos, pues, a la FIFA su involuntaria ayuda.
No obstante, siento escalofríos ante lo que pueda pasar en los próximos diecisiete días, periodo en el que Florentino Pérez aún podrá fichar antes de permanecer un año entero con la billetera del club en barbecho. Cerraré los ojos hasta entonces y disfrutaré del siguiente año y pico esperando que los jugadores, tan mimados algunos, y el nuevo entrenador encuentren el sosiego y el orgullo suficientes para poder dar la imagen que el Real Madrid exige.