toma de posesión de un cargo. En el caso del futurible presidente del gobierno de España, muy probablemente tomará posesión siendo previamente poseído por detrás. Nada mejor para evitar que un político se aferre a su cargo que mantener su retaguardia ocupada desde el primer minuto. Además, las manos cleptómanas se mueven con menor agilidad cuando están ocupadas en separar las nalgas.