Día negro que marca el inicio de la Gran Depresión. Largas colas de personas se agolpan en las paradas de los transportes públicos a la espera del autobús o metro que les lleve al cadalso laboral. Hijos son arrancados de los brazos de sus padres para que estos últimos puedan acudir a sus lugares de trabajo. Ávidas puertas giratorias de grandes edificios de oficinas engullen a bronceados asalariados que palidecen inmediatamente tras ser escupidos por esas dichosas puertas alegóricas. Miles de funcionarios vuelven a sus gabinetes despojados de sus caretas de personas ociosas y felices. El día se acorta porque el largo invierno se acerca, y los caminantes blancos salen de los despachos para exprimir la vida de sus empleados.