fascículo de carne que se adquiere semanalmente en el mercado. De pequeño no suele gustar y de mayor sabe a muy poco. La industria cárnica ha hecho mucho por nuestros pequeños al ofrecerlo lleno de clembuterol y evitar así que se hagan esas bolas intragables de carne seca que éramos capaces de moldear hace años. Hoy día los bistecs no se fríen, se cuecen en su propio jugo químico. Una maravilla: te ahorras el aceite y cuidas tu línea al comer la mitad de lo que has comprado.