palabro pedante y cacofónico, odiado por escolares y tartamudos. Me hubiese gustado ver el éxito del cubo de Rubik si hubiese sido comercializado con el nombre de paralelepípedo de Rubik: “Mamá, ¿me compras el paralelepípedo de Rubik?” “¿Que te compre qué?” “El paralelepípedo de Rubik, mamá.” “¡Zasca! (galleta a mano abierta) Niño, tú eres tonto.”