edificio regio poblado de políticos que quieren figurar y de funcionarios que no quieren figurar. Su hipertrofia ha sido alimentada durante años y años con la misma estupidez que esos padres que ofrecen enormes bolsas de Doritos a sus hijos obesos. Y ahora nadie tiene los cojones de decirle al niño "¡deja de comer ya!" Prefieren quitarnos a los niños sin sobrepeso la comida para seguir engordando las adiposidades públicas. El papá-estado ha criado al hijo-estado, mucho más gordo y aún más vago que el padre. Después vendrá el nieto-estado. Y así hasta dilapidar la fortuna familiar, que no es otra que el estado del bienestar.