estado natural de las cosas por todo lo que implica: tiempo libre, viajes, silencio del despertador... Cuando oigo a un imbécil decir "echo de menos el trabajo" o "pues a mí se me han hecho largas las vacaciones" - exceptuando a aquellos que sienten una verdadera vocación profesional o humanística - se me revuelven las tripas y siento una inconmensurable ira hacia ellos. El dios del sentido común debería condenarles a turnos de 18 horas en las minas del Potosí hasta que reventasen para que así no pudiesen descansar jamás en paz.