sentimiento de estupefacción al escuchar un noticiero, al hojear un periódico de información general o al presenciar el día a día en cualquier trabajo ante el comportamiento miserable, indigno e inmoral de la gran mayoría de personas. Desgraciadamente, la perplejidad tenía antes una condición caduca: emergía de tanto en tanto, pero desaparecía al poco tiempo; sin embargo, en los últimos años, se ha convertido en un sentimiento perenne, renovado constantemente con nuevos e indignantes ejemplos.