Guantánamo numérico en el que las unidades son encarceladas en celdas secretas que ni siquiera el carcelero conoce de antemano, provocando continuas entradas y salidas arbitrarias. Y así una y otra vez: celda tras celda, prisión tras prisión…en un sistema penitenciario infame, que más que condenas a cadena perpetua obliga a cumplir enloquecedoras condenas a movimiento perpetuo.