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Extraordinaria recopilación de humor gráfico de la prestigiosa publicación norteamericana. Este libro nos deleita con una selección de las mejores viñetas relacionadas con temas económicos publicadas desde 1920 hasta 2009 en The New Yorker. Más allá de su punzante ingenio y de su interesante repaso a casi un siglo de Historia, con el dinero como hilo conductor, lo más atractivo del libro es la asombrosa atemporalidad de la mayoría de viñetas. La irresponsabilidad, la codicia, la envidia, la fatuidad, la vanidad, la avaricia, la deshonestidad...y demás miserias de la condición humana se materializan a través del dinero y, sobre todo, de la voluntad de atesorarlo, incrementarlo y exhibirlo indecentemente. 

La recopilación está dividida en décadas, para cada una de las cuales he escogido una genial viñeta (entrecomillo el texto después de la descripción del dibujo):

Años 20: Cuatro chicas critican a poca distancia a un chico que fuma afectadamente en un exclusivo club de polo. "No tiene derecho a parecer tan tonto, ¡tampoco es tan rico!"

Años 30: Detrás de la mesa de un despacho un ejecutivo le dice a su secretaria: "Señorita Apgar, aquí decimos ’recesión’, no ’depresión’."

Años 40: Un directivo perfectamente trajeado le explica condescendiente a un empleado en mangas de camisa: "Mírelo de este modo, Simpson. Si usted pide un aumento de sueldo, le está pidiendo a nuestros accionistas que reduzcan su beneficio."

Años 50: En el comité de dirección de una empresa discuten acaloradamente siete directivos. "Resumiendo: no hemos tenido una huelga en diez años, así que les hemos estado pagando demasiado."

Años 60: En una agencia estatal de Tributos, un contribuyente pregunta a un funcionario: "¿Cómo hay que hacer para meter la pata tanto que el gobierno se conforme sólo con un porcentaje de lo defraudado?"

Años 70: Un empleado de una oficina bancaria le da un apretón de manos a un cliente a modo de despedida. "Es a las personas como usted, señor Evers, que viven constantemente por encima de sus posibilidades y no dejan de endeudarse, a las que nuestro sector les estará eternamente agradecido."

Años 80: Dos ricachones septuagenarios conversan plácidamente en la sala de un club social de alto copete, mientras beben y fuman. "Gracias a Dios, todos los cabezas de chorlito con un poco de pasta han vuelto a especular en el mercado."

Años 90: El responsable de RRHH de una empresa entrevista a un candidato. Ambos con sus mejores trajes. "Pasé siete años en una compañía de inversión de primer nivel y un año y medio en una institución penitenciaria de altos vuelos."

Primera década del siglo XXI: Una estupenda pareja de treintañeros está de pie en una fiesta, mientras otra estupenda pareja de la misma edad se les acerca. La mujer de la primera pareja le pregunta con total naturalidad a su marido: "Se me olvida siempre: ¿estos amigos son de esos ante los que fingimos ganar más de lo que ganamos, o menos?"

Y la guinda, la mejor de todas. Por su brillantez y porque sirve de síntesis de todas las demás: Durante la comida de una distinguida familia, el padre, de unos sesenta años y con una elegante pajarita medio escondida tras una ridícula servilleta prendida al cuello, sermonea al resto de la familia con un acerado aforismo: "El dinero es el boletín de notas de la vida." Sencillamente sublime.