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La película Holy motors es una de las películas más extrañas que he visto. No es desagradable, ni aburrida, ni siquiera ostentosamente pedante; pero al acabar piensas: ¿qué cojones quería transmitir el director? Porque el mensaje oficial de Leos Carax, un mundo en el que las personas pierden el gusto por la acción e incluso las máquinas no se revelan evidentes, sino que todo parece pertenecer al mundo virtual imperante, es tan verosímil como que el filme es un alegato contra el acomodado burgués hastiado de la cotidianeidad o, simplemente, un ejercicio provocador de fatuidad cinematográfica.

Sales de la sala preguntándote: ¿me han tangado 115 minutos o he asistido a una propuesta diferente y sugerente? Evidentemente, no sé la respuesta. De hecho, creo que ninguno de los incautos espectadores la saben. En cualquier caso, me es indiferente. El problema radica en la caradura de este tipo de cineastas, que sustentan su fama en el equívoco, en una supuesta superioridad intelectual y en una hipersensibilidad desnortada e impostada inasible para el resto de mortales, que se arrodillan ante el supuesto genio en lugar de desenmascararlo. 

Ahora bien, he de reconocer algún mérito al director francés, porque convencer a dos pibones como Eva Mendes y Kylie Minogue para que salgan en su película es de chapeau. ¡Olé tus huevos, Leos! ¿Cómo lo conseguiste? Imagino algo así:

Leos: Hola chicas (aunque para él son diosas, claro, como para el resto), tengo un papel para las dos en mi próxima película. La he escrito pensando en vosotras. Mientras escribía, tenía vuestra imagen en la cabeza y no podía dejar de miraros. No sé, la inspiración me venía sola y la historia fluía sin parar. Fue algo mágico, la verdad. Sin vosotras dos no tiene sentido rodar Holy motors.

Eva y Kylie, al unísono y con los ojos como platos: ¡¿Holy motors?!

Leos: Sí, bueno...es una peli que narra la belleza del gesto, intenta captar cómo un solo instante vale tanto como toda una vida. Ya sabéis, algo profundo y a la vez naif

Eva: ¡Qué pasada! ¡Me encanta! ¿Cuándo empieza el rodaje?

Kylie: ¡Cool! ¡Cuenta conmigo, Leos! Estoy loca por actuar en tu peli.

(Las tías buenas del show business se pirrian por parecer alternativas participando en este tipo de proyectos rocambolescos)

Leos: Vaya, ¡genial, chicas!

Eva y Kylie: ¿Y cuál será nuestro papel?

Leos: Bueno...para ti, Eva, he pensado en un papel de modelo fría y distante que es raptada por una especie de Toulouse-Lautrec harapiento y tarado que te viste cual Virgen María afgana y se tumba desnudo y empalmado a tu lado.

Eva: ¡Guau! ¡Qué pasada! Es tan...tan...tan...raro. 

Leos: Por cierto, no te preocupes por los diálogos, no tendrás que decir ni una palabra. Únicamente gimotear una especie de nana.

Kylie: Y para mí, ¿qué has pensado, Leos?

Leos: Tú, querida Kylie, canturrearás cinco minutos al lado del repugnante protagonista y, después, aparecerás espachurrada en el asfalto.

Kylie: ¡Increíble! ¡Qué fuerza tiene el personaje! ¡Es alucinante! 

Leos: Pues nada, chicas, ya os llamarán de la productora para concretar los detalles. Gracias a las dos. ¡Mua, mua!

Leos pensando para sí mismo nada más despedirse: Joooder, joooder. Han dicho que sí. ¡Menudas dos gilipollas! Ya tengo película, ya tengo película. A ver quién es el productor que dice que no a estas dos. ¡Vivaaa!

En fin, hay películas que difícilimente pueden explicarse. Holy motors es una de ellas. Aunque a lo mejor no todo ha de tener una explicación...