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¿Por qué son tan feas las antenas de televisión que infestan las azoteas y los terrados de las ciudades? ¿Ningún diseñador ha sido capaz de dotar de algo de belleza a esos escuálidos rayotes metálicos? Hoy día, en que todo está impregnado de la funcionalidad o del esnobismo del diseño, cuando el más mínimo molde de repostería es objeto del ingenio de algún estupendo diseñador. ¿Cómo es posible que estos dispositivos electromagnéticos sean igual de horribles que hace cincuenta años? Representan casi el último testimonio fatuo de la modernidad arrebatada de la segunda mitad del siglo pasado. 

Me tumbo en la terraza al atardecer, tras haber dejado atrás al autómata laboral y escuchando cómo vuelven a crepitar las brasas del espíritu, alzo la vista al cielo buscando su reconfortante tranquilidad, y me encuentro con esos intrusos mirándome fíjamente, captando mis pensamientos y transmitiéndolos no se sabe dónde. Hasta las golondrinas, que revolotean circularmente con sus vuelos desacompasados y ágiles, huyen de las antenas. Jamás se acercan a ellas. No sé si por miedo o por un acusado sentido de la estética. 

En esa mágica hora en la que la tarde negocia con la noche el cambio de turno, mientras ambas discuten los pormenores, el cielo muestra su cara más bella: del azul jaspeado de tintes cobrizos al hierático azul cobalto, primero, y, después, al violeta pálido hasta, casi sin poder despedirse de las irisaciones lilas, el negro resplandeciente de la noche. En todo ese extático tránsito, las antenas permanecen inmóviles afeando el increíble espectáculo. Incluso desafían a la luna reflejando altivas sus fulgores luminiscentes. 

Ruego, por favor, a quien pueda arreglar esta tragedia estética que ponga remedio lo antes posible. Cada mirada al cielo, cada búsqueda desaforada de algo de inmensidad, cada beso a la luna quedan embrutecidos por la ignominiosa presencia de esas espantosas antenas. Diseñadores del mundo, pensad en una solución ¡y pronto! Actualmente, cada una de ellas representa para mí un "fuck you, urbanita". 

PD: Por cierto, para los avezados diseñadores recool del mundo, que mantengan su utilidad, que ver la tele chana un montón.