año con día gratis de trabajo. Maldita la gracia. Ni su prefijo, que engaña al anunciar una frecuencia mayor; ni su lexema, que invita al descanso, nos advierten de su llegada. ¿Celebrarán con la misma ilusión los que nacieron un 29 de febrero su cumpleaños el 1 de marzo? Tanta heterodoxia de inicio me superaría.