tú para mí, yo para ti, aquél para él. Persona bastante importante, ya que, salvo enajenación mental o demencia senil, convives con ella durante toda la vida. Terrible si te cae mal, agradable si te cae bien e insufrible si te cae de puta madre. El primero se odia a sí mismo, el segundo reparte odios y el tercero odia al resto. Y, claro, odiar está bien, pero en su justa medida.