Vuelta a la normalidad. Con la derrota del Barça aún reciente y ante uno de los rivales más fuertes de la Liga, la respuesta del Madrid ha sido contundente: ahí seguimos, líderes con cincuenta y seis goles en dieciséis partidos.

Aunque el resultado es abultado para los merecimientos de uno y otro, el Madrid jugó un encuentro muy completo, con varios registros y todos ellos a un nivel excelente.

El partido empezó movido, como todos los Sevilla - Madrid, con juego rápido y fuerte. Benzema estuvo a punto de inaugurar el marcador muy pronto. Sin embargo, fue Cristiano Ronaldo quien lo abrió tras una jugada vertical de tres toques que inició Xabi Alonso desde campo propio, prolongó Di María con el exterior entre los dos centrales y culminó el criticado delantero portugués al primer toque. Extraordinario gol, por su sencillez, por su rapidez y por su precisión.

El Sevilla pasó al ataque y dispuso de varias ocasiones. Especialmente clara fue una de Manu del Moral que sacó Iker de forma milagrosa, ayudado por el poste. Recordó mucho a una parada (probablemente la mejor que he visto en mi vida) del propio Iker a Perotti hace un par de años en el mismo estadio. La actuación del portero madridista, cuando se le necesitó, vovlió a ser soberbia, manteniendo su portería imbatida durante los minutos de asedio sevillista. 

La contundencia blanca volvió a mostrarse al final del primer tiempo. Primero con un gol de Callejón (¡qué bien aprovecha los minutos este chico!) gracias a la enésima asistencia de Di María en este campeonato. Y después con un zambombazo por la escuadra desde fuera del área de Cristiano Ronaldo. Con 0 a 3, Pepe decidió darle emoción al partido facilitando la expulsión al árbitro.

La segunda parte empezó con el Sevilla volcado creando ocasiones y facilitando el contraataque al Madrid, que en una contra espectacular sacada por Xabi Alonso, prolongada con el pecho por Cristiano Ronaldo y tocada al primer toque en profundidad por Benzema, Di María anotó con ese toque tan suyo con el exterior del pie izquierdo. El partido estaba finiquitado, aunque aún se pudieron ver cuatro goles más, dos por cada lado. El que permitió alcanzar un nuevo hat trick al delantero portugués, que le servirá para calmarse después de su deficiente clásico, el primero de Altintop con la camiseta blanca; y los de Jesús Navas y Negredo por el Sevilla.

Lo dicho, el Madrid jugó varios partidos en uno y en todos ellos salió airoso: de cara con campo por delante, defendiendo con firmeza, sufriendo y apretando los dientes con uno menos, tocando a placer y a la contra. Una excelente forma de acabar el año y resarcirse del mal sabor de boca del fin de semana pasado.

Benzema volvió a estar extraordinario a pesar de no marcar. Cristiano Ronaldo retomó su senda espectacular de registros goleadores. Arbeloa dio una lección de cómo defender. Xabi hizo lo que quiso con el balón en los pies. Di María demostró que está en un momento dulce. Marcelo ofreció su peor cara en defensa otra vez más. E Iker estuvo sublime en los momentos decisivos. Lástima que todo esto no aflorase contra el Barcelona.