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El vencejo es un pajarraco pequeño absolutamente fascinante, que se pasa la vida entera volando. Únicamente se detiene cuando anida para criar a los polluelos. Es increíble que nunca se pose. Lo hace absolutamente todo en vuelo: comer, dormir y reproducirse. 

Lo de comer, pase. Se alimenta de pequeños insectos en suspensión, por lo que le basta con abrir el pico hasta saciarse. Lo de dormir ya es más complicado, aunque lo soluciona echando pequeñas cabezadas aprovechando que es un maestro del planeo. Pero lo de follar en pleno vuelo es flipante. Menudo fenómeno: echa un polvete y, a continuación, una siestecilla. ¡Y todo mientras vuela! Me quito el sombrero.

Siendo admirable su destreza en las artes amatorias, lo es más todavía su capacidad de vuelo permanente. Volar ha de ser la repera. Así que no me extraña que el vencejo no quiera dejar de volar ni un instante. Lo envidio, aunque la verdad es que yo sería un mal vencejo. Me posaría a descansar seguro.