cacharro multifunción que te permite leer tu correo electrónico, acceder a la galaxia de internet, escuchar música celestial o ver vídeos infernales, comprar en un mercado virtual infinidad de aplicaciones epatantes o absurdas, jugar a cualquier juego imaginable, fotografiar tu jeto de absoluto asombro e, incluso, hablar por teléfono. ¿Para qué quiero amigos, si tengo mi smart phone? Pues porque mis amigos no me cobran una pasta al mes por ser mis amigos y, sobre todo, porque no me llaman día sí, día también amenazándome con irse con el gilipollas de Adolfone o con la golfa de Moviester.