caja de cristal, paradójicamente transparente, donde ilusos ciudadanos depositan sus votos, ocultos en sobres, que permitirán a una u otra casta de políticos gobernar con opacidad y desfachatez otros cuatro años más, durante los cuales la urna permanecerá arrinconada y llena de polvo, exactamente igual que los votos marchitos de esos desesperanzados ciudadanos.