Un partido cortísimo, de sólo nueve minutos, los que tardó el Madrid en adelantarse 3 a 0. La primera media hora fue de dominio absoluto blanco. Presionando y robando muy arriba y generando ocasión tras ocasión. El primer gol llegó en una jugada entre Özil y Benzema que culminó éste último con delicadeza. El segundo en un pase largo que cabecea Benzema y aprovecha Callejón para anotar ajustado desde el borde del área. El tercero fue obra de Higuaín, precioso. Desmarque en el pico del área del delantero argentino, balón corrido hacia la línea de fondo, recorte sobre el defensa y picadita con la izquierda sobre el poco ángulo que dejó el portero. Una delicia de gol. Cada día que pasa muestra un mayor abanico de recursos técnicos el Pipita. 

El maestro de operaciones, como siempre, fue Xabi Alonso. Su jerarquía en el campo es absoluta. Es el mariscal de este equipo. Pone a sus compañeros a remar al mismo tiempo. Se encara con el rival y discute al árbitro, siempre con el tono justo. Da pases en largo, baja a recoger la pelota, se incrusta entre los centrales, ordena sin parar al equipo. Es el verdadero referente del Madrid. Sin él, la segunda parte fue mucho más desordenada. 

El compañero del tolosarra fue el esperado Sahin, que estuvo en modo trotón intrascendente, como si de una rubia se tratase: "¿pa qué? ¿pa cagarla?" Pues eso, se limitó a dar pases fáciles en zonas no comprometidas y a ofrecerse de apoyo a sus compañeros en el centro del campo. Tuvo un par de detalles de calidad, con sendos taconazos, y mostró oficio cortando algunas jugadas con faltas tácticas cuando el físico empezó a flaquearle. No obstante, no deslumbró. Habrá que esperar para ver su verdadero nivel. 

El cuarto gol fue de Özil, ese exquisito jugador del "arranco-paro, arranco-paro" que siempre juega con esa cadencia especial de bailarín clásico. Le asistió Coentrao, que hizo una buena primera parte entrando por su banda izquierda en infinidad de ocasiones. Lass también realizó un buen papel en el lateral derecho.

La segunda parte bajó en intensidad, como cabía esperar. Aún así se consiguieron un par de goles por cada lado. El quinto de Callejón, que dispuso de tres horas para rematar blandito pero ajustado al palo del portero en un pase largo de Varane. El ex-españolista cerró una buena actuación. Incluso pudo marcar un par de goles más. Su caso anima a los chavales que practican este deporte, ya que sin ser un jugador para el Real Madrid dispone de cierta predilección del técnico y disfruta de minutos en esta extraordinaria plantilla. Y, además, lo agradece con goles y trabajo a destajo. Es el ejemplo claro de que se puede llegar lejos sin ser un crack.

El último fue obra de Benzema, tras un taconazo precioso de Higuaín, que el francés culminó de nuevo con precisión. Estuvo a punto de conseguir el hat-trick con una espectacular chilena que golpeó en el larguero. Por cierto, Benzema e Higuaín mezclaron muy bien. 

Con el 6 a 0 se esperaba un arreón final para conseguir una goleada de escándalo. Sin embargo, llegaron los dos goles del Dinamo, que no hablan muy bien de la pareja de centrales de la segunda parte. Varane tiene buena pinta. Es alto, bastante técnico, sosegado, elegante; pero le falta contundencia atrás. Albiol estuvo desafortunado: fallón en el pase, lento al corte, fuera de sitio, falto de partidos. La verdad es que esta pareja está a años luz de la formada por Pepe y Sergio Ramos o, incluso, de Carvalho.

Así pues, en este concurso de meritorios en el que salió hasta Altintop, unos lo aprovecharon más que otros, si bien todos pusieron buena actitud de su parte. El Madrid encadena una racha de doce partidos consecutivos con victoria que debe reforzar su moral ante el derbi del sábado contra el Atlético y, sobre todo, para el partido contra el Barça de aquí a quince días.