Atracón de goles a la extraña hora del almuerzo. Celebrar un gol a mediodía es tan inhabitual que te sientes algo ridículo, aunque viendo el aspecto del estadio parece que el fútbol a mediodía es todo un acierto.

El Madrid no empezó tan fogoso como en otras ocasiones. En los primeros diez minutos apenas hubo un remate de cabeza de Cristiano Ronaldo. No obstante, el control era absoluto. Los rojillos no dispusieron del balón en ningún momento. La superioridad madridista fue aplastante de inicio a fin.

Los goles gotearon generosamente por pura y simple lógica. Ronaldo volvió a anotar un hat-trick; Higuaín y Benzema prolongaron su fructífero duelo goleador y hasta Pepe se apuntó a la fiesta en un córner. El que también hizo un hat-trick fue Di María, aunque en su caso de asistencias, las correspondientes a los tres primeros goles del Madrid. Está especialmente iluminado en esta suerte el argentino esta temporada. Lástima que se lesionase al inicio de la segunda mitad. 

El Osasuna únicamente inquietó con un gol de pillos, si bien apenas les duró un minuto la alegría. Poco después, Higuaín consiguió el tercero con un certero remate a la escuadra desde dentro del área. Antes, Özil había hecho una de sus elegantes jugadas en la banda izquierda y Di María había asistido con picardía a su compatriota. Fue el mejor gol del partido, que aunó clase, precisión, rapidez y elegancia. 

En la segunda mitad, el Madrid jugó a placer, sobre todo, tras la expulsión de Satrústegui. Consiguió marcar en otras cuatro ocasiones de todos los colores posibles: internada por banda izquierda, robo y centro desde la derecha, contraataque fulgurante que acaba en penalti y de remate por el centro de Benzema, que acomodó su cuerpo al balón que llegaba de espaldas y disparó con la izquierda con una facilidad y potencia insultantes. Si el Madrid hubiese necesitado meter diez goles, lo habría conseguido con holgura. 

Un par de apuntes para acabar: el primero sobre el esperado debut de Sahin, que se mostró participativo y con mando en el centro del campo ordenando a sus compañeros; el segundo relativo al gran trabajo de Khedira en la recuperación, que cada vez está más asentado en el equipo y ofrece un despliegue impagable a la hora de presionar arriba al equipo rival.