Partido resuelto en 45 minutos. Primorosa primera parte del Madrid que demuestra que es mucho más que un equipo preparado para el contraataque. La presión desplegada en campo rival fue asfixiante, la coordinación de todos los jugadores casi perfecta. Recuperaban el balón a 30 metros de la portería contraria una y otra vez. Sin duda, los mejores cuarenta y cinco minutos de la temporada. Porque, además, la defensa estuvo igualmente concentrada, ordenada y rápida. Sergio Ramos aumenta sus prestaciones en el centro de la zaga. Forma una muy buena pareja de centrales con Pepe.

El equipo blanco movió la pelota con criterio y rapidez, desplazando de lado a lado a la defensa malacitana. Los cambios de juego de Xabi Alonso y Pepe en menor medida; el juego entre líneas de Kaká, Cristiano Ronaldo, Di María e Higuaín; y las incorporaciones de Marcelo y Khedira desarbolaron al Málaga continuamente. El papel de Xabi Alonso y Khedira en la presión y la consiguiente recuperación de la posesión fue clave. 

El primer gol llegó gracias a un inteligente pase de Di María, que vio la ruptura de Higuaín, el cual definió a lo Ronaldo (el otro, el gordito) para proseguir con su romance con el gol. Cuando un delantero está dulce lo emboca todo. El segundo nació también de las botas del Fideo, que trazó una comba perfecta eludiendo a toda la defensa blanquiazul, que Cristiano Ronaldo (éste, el guapo, rico y gran jugador) definió al primer toque. En seguida consiguió el delantero portugués el tercer gol en una jugada personal: un par de quiebros y disparo ajustado desde la frontal del área. La guinda nos la regaló también CR7 tras un lanzamiento de corner que Sergio Ramos consiguió golpear de cabeza dejando el balón a media altura en el área pequeña. Sorprendentemente la defensa malacitana dejó nada menos que a la estrella del equipo rival sin marca en tres metros a la redonda. El guapo, rico y talentoso jugador agradeció el regalo con un acrobático escorzo y un remate con la suela de su bota.

La segunda parte tuvo historia porque el Málaga decidió no bajar los brazos y plantar batalla, pero ya estaba todo decidido. Al menos sirvió para que Casillas se apuntase a la fiesta de sus compañeros de campo deteniendo los remates del Málaga. Encima los palos estaban de su lado, ya que en dos ocasiones repelieron los buenos disparos rivales. Pero cuando los astros están alineados de tu lado todo sale a la perfección. Esa perfección que se rozó en la primera parte y que habla muy bien del fútbol del Madrid. Y esos astros que ayudaron a que Messi fallara el penalti a última hora permitiendo al equipo merengue adelantar en la clasificación al Barça.