Victoria fácil tras el parón de selecciones sin efectos secundarios en forma de lesión o sanción. Tarde plácida para el equipo y para la afición. Acudir al Bernabéu un agradable sábado otoñal a las seis ha de ser una auténtica gozada. Las televisiones no dan muchas oportunidades a los sufridos aficionados que acuden al estadio, así que ayer pudieron disfrutar de la excepción.

En cuanto al enfrentamiento poco hay que decir, ya que duró apenas quince minutos, los que tardó el debutante Vadillo en lesionarse. La desafortunada acción del chaval pareció deprimir al resto de sus compañeros y el Betis no volvió a aparecer más que para defenderse con más o menos orden. Hasta entonces el equipo recién ascendido había disputado el balón y el dominio al Madrid, adelantando la línea defensiva con orden y presionando muy arriba. Los locales estaban incómodos y cayeron en fuera de juego con demasiada facilidad. 

Sin embargo, a partir del minuto veinte, el Madrid engrasó la máquina y se adueñó del balón, surgiendo numerosas oportunidades desperdiciadas por Cristiano Ronaldo, Kaká e Higuaín. El gol había de llegar como consecuencia lógica del dominio y de la entidad de los atacantes blancos, pero no llegó en esta primera parte.

A la vuelta del descanso, los madridistas no tardaron ni un minuto en inaugurar el marcador gracias a un excelente pase de treinta metros de Xabi Alonso, una buena carrera y asistencia de Ronaldo y al oportunismo de Higuaín. Poco después lograron el segundo gol con un excelente remate de Kaká muy típico suyo (una precisa comba al palo largo del portero desde una esquina del área). El partido estaba finiquitado, evitando así el runrún del Bernabéu si el empate a cero se alargaba durante la segunda parte.

El Betis marcó el gol del honor tras el enésimo rebote de la zaga merengue, que últimamente parece abonada a este tipo de regalos que denotan falta de tensión y contundencia en el despeje. No duró ni un instante la incertidumbre en el marcador. El Pipita se encargó de despejarla después de un pase al hueco medido de Di María, que el delantero argentino culminó con sencillez y precisión. El último de la tarde, el cuarto, también lo anotó Higuaín, a pase de Di María, con clase y con la tranquilidad del delantero que se sabe en racha.

Pudo haber más goles. Marcelo se desató en ataque. Mourinho aprovechó para reservar jugadores clave ante el aluvión de partidos que se vienen encima. Y Xabi Alonso volvió a demostrar por enésima vez que sabe leer este deporte como pocos. Su sabiduría en el centro del campo es una garantía para el equipo. Sahin está cerca de debutar. Esperemos que no se demore mucho y que pueda ser una alternativa para Xabi, porque la Alonsodependencia en el Madrid actual es total. Se podrá ganar sin él, sin duda; pero el fútbol pasa irremediablemente por sus botas y por su cabeza.

Dos lecturas postreras: Cristiano Ronaldo está en plan asistente. Dos en este partido, a las que sumar otras dos en la anterior jornada contra el Español. Es curioso que ahora se muestre tan generoso. ¿Será porque Messi es alabado recientemente también por su vertiente como asistente? A mí me da que sí. Cristiano Ronaldo vive tan pendiente de Messi como su entrenador de Guardiola. Y, por último, aplaudir a Higuaín una vez más. Su voracidad goleadora aumenta día a día. Su crecimiento nunca se estanca, siempre va a más. Es espectacular el despliegue de este chico. No es ningún virtuoso con el balón. No tiene maneras de estrella del fútbol. Su perfil es discreto, trabajador, serio; pero sus números son demoledores. Su cabeza y su gen competitivo son sus grandes aliados. Desde la humildad, trabaja y trabaja, mejora y mejora, golea y golea. Es un ejemplo de lo que tiene que ser un jugador del Real Madrid. Me extraña que no sea adorado por la afición, porque representa uno a uno todos los valores históricos de este centenario club.