Monólogo, aluvión, exhibición...y otros muchos elogios superlativos se llevará el Madrid tras su incontestable victoria ante el Zaragoza. Una paliza así debiera ser un caramelo para el cronista madridista. Sin embargo, pasada la euforia de los noventa minutos, resulta poco apasionante escribir sobre el partido: es demasiado sencillo y autocomplaciente.

Así pues, intentaré desviar un poco el foco y situarlo en aspectos menos evidentes. Lo que está claro es que el Madrid actuó con una determinación evidente desde el minuto uno hasta el noventa. No decayó su intensidad ni su voracidad. Con esta actitud y con este tipo de rivales será imposible que pierda puntos, ni siquiera jugando como visitante. 

La importancia de Xabi Alonso y Özil sigue siendo crucial en el buen juego del equipo blanco. Si están enchufados, las luces del juego combinativo se encienden y alumbran espacios por doquier que sus compañeros aprovechan encantados. 

El equipo que salió de inicio únicamente presentó como novedad con respecto al año pasado la presencia de Coentrao en el mediocentro, posición en la que fracasó estrepitosamente. Mourinho insiste en alabar sus condiciones como comodín; no obstante, centrado se diluye, no mezcla con Xabi y parece perdido. Sólo cuando cae a banda, la izquierda, su aportación es considerable. Por ahora está lejos de justificar su elevado precio de compra.

La eficacia ante puerta no fue el punto fuerte del Madrid esta noche. Dispuso de cerca de veinte ocasiones claras de gol, únicamente materializó seis. Ya adoleció de pegada ante el Barcelona en la Supercopa. Esperemos que corrijan la puntería. Cristiano abusa demasiado del disparo desde cualquier posición, pero claro, quién le dice algo después de un hat-trick. Benzema está mucho más participativo y su influencia en el juego de ataque es fundamental, pero sigue sin ser un killer. Higuaín, aunque con pocos minutos, parece un pelín fuera de forma. Al igual que Di María, bastante desafortunado durante todo el partido.

Los goles fueron de todos los colores: contraataques (el primero de la noche), aperturas en banda con centro medido y remate a placer (los dos últimos de Ronaldo) o de gran disparo (los anotados por Marcelo y Kaká), o tras un rechace después de una larga jugada en el área rival (disparo de Xabi Alonso desde fuera del área).

En definitiva, una versión muy parecida a la del año pasado, pero mejorada. Deja muy buenas sensaciones y un saco de goles. Ahora parón por las dichosas selecciones y vuelta al tajo esperemos que más calmados. Esperemos que estas dos semanas sirvan para serenar los ánimos definitivamente tras la tormenta de la Supercopa y, poco a poco, recuperar a los lesionados (qué ganas de ver al inédito Sahin en juego) y progresar futbolísticamente, porque el Barça parece igualmente fuerte.

PD ventajista; El ManU machaca al Arsenal 8 a 2. La mayor paliza del equipo londinense en su historia. Otra humillación más para el sobrevalodarísimo Arsene Wenger, el mayor bluff de los banquillos europeos de los últimos años. Me alegro inmensamente. Es un soberbio engreído con demasiada buena fama. Siento escalofríos al pensar que Florentino lo quería para el banquillo del Real Madrid.