Los cuerpos que dejaron ir a sus sombras han sido liberados, ya no deben vivir en campos de internamiento. En parte se les admira por su valiente decisión, aunque en general hay bastante recelo hacia ellos. No se entiende su elección y, aún menos, su resignación al haber sido internados. Parecen monjes que viven en otra dimensión, sin rechistar, sin pontificar, a lo suyo.

Las conversaciones mantenidas con ellos no ofrecen una respuesta concluyente sobre el motivo último de la decisión de deshacerse de sus sombras. Se infiere que las consideraban una especie de pecado original o portadoras de terribles culpas que deseaban olvidar. Es como si con ese acto de separación de sombra y cuerpo hubiesen purgado su conciencia, algo realmente extraño e incomprensible.

De todos modos, se les sigue muy de cerca y se les interroga frecuentemente con la esperanza de obtener mayor información. Curiosamente, han vuelto a sus hogares y se han mezclado con el resto de cuerpos con sombra sin problema alguno, como si nunca hubiese pasado nada. Ni siquiera se juntan de vez en cuando con sus ex compañeros de reclusión de la forma que hacían cuando estaban internados.

Respecto a las sombras, siguen sin aparecer. Se escuchan sus brumosos ecos de vez en cuando, pero no se muestran. Siguen ocultándose, aunque su presencia se deja notar. Los cuerpos han desarrollado una especie de sexto sentido que las detecta y muchos aseguran haber notado su presencia en más de una ocasión. Así pues, resulta evidente que han aprendido a vivir entre nosotros sin mostrarse.

De otra parte, los campos de internamiento están colapsados. Cada vez son recluidos más cuerpos sin sombra. Y a pesar de que el número de fallecidos no decrece, los ingresos aumentan en mayor proporción. Las sombras están huyendo de sus cuerpos en masa. Se calcula que una cuarta parte de la población ha perdido su sombra. Los números son catastróficos, estremecedores, apocalípticos.

¿Cómo se puede vivir sin saber si tu sombra te abandonará al instante siguiente, condenándote de este modo a una muerte segura en menos de 30 días? ¿Cómo se puede pedir a la población que mantenga la calma en estas circunstancias? ¿Cuánto tiempo nos queda? ¡¿Cuánto?!