Epílogo perfecto a la temporada: goleada en casa, superada la barrera de los 100 goles en Liga, 40 tantos (41 según Marca) anotados por Cristiano Ronaldo, hat trick de Adebayor, cariñoso homenaje a Dudek y gol del debutante Joselu. Inmejorable modo de echar el cierre a una buena temporada.

El partido empezó con el gol de Cristiano Ronaldo que le daba el ansiado récord en solitario, lo que parecía tranquilizar a todos. Como el partido transcurría sin presión, hubo más ocasiones, aunque el ritmo no era desaforado como en recientes choques. A la media hora Özil se inventó un precioso y preciso pase a pie cambiado a Adebayor, que le dejó solo delante de Esteban, al que batió con solvencia. Poco después acortó distancias el Almería. El amistoso oficial continuó hasta el descanso sin más sobresaltos.

Nada más reanudarse el encuentro se comprobó que Mourinho había exigido a sus jugadores lograr la astronómica cifra de cien goles en Liga. Y a ello se pusieron todos con entusiasmo. En apenas cinco minutos Benzema y Adebayor habían logrado dos tantos más tras algunos rechaces dentro del área. Ya sólo quedaban dos goles.

El quinto fue una obra de arte, el contraataque perfecto: Sergio Ramos recupera el balón en la línea de fondo de su área; hace un quiebro sobre el delantero y lanza un pase medido hacia Cristiano Ronaldo, que prolonga de tacón hacia Adebayor; el cual se gira inmediatamente y asiste al hueco al portugués, lanzado como una centella; Ronaldo asiste al primer toque a Benzema, que también de primeras y rompiendo por el centro remata por debajo de las piernas del portero. Un gol excepcional, sublime, probablemente el más bello de la temporada. 

El sexto, el que hacía el número 100, lo consiguió el delantero togolés rematando un balón mal despejado en un córner. La hazaña se había conseguido. Sin los premios gordos - Liga y Champions - el Madrid ha ido al menos a por otros títulos simbólicos mucho menores, pero que dejan un buen sabor de boca y la sensación de que la temporada que viene podemos esperar grandes cosas. Por cierto, Adebayor quiso despedirse de la temporada reivindicándose. No creo que sirva de mucho. En todo caso, si finalmente se queda será porque el primer plato (Kun u otra estrella de relumbrón) no se ha conseguido fichar. 

La voracidad de Cristiano Ronaldo logró el séptimo de la noche con un disparo marca de la casa: potente, seco y ajustado al palo. El último lo imaginó la coronilla del fenomenal Özil, lo dibujó el sorprendentemente generoso hoy Pichichi y lo culminó el recién salido Joselu, que jamás olvidará esta noche.

Lo dicho: una tormenta perfecta en la que absolutamente todo lo soñado se hizo realidad. Un buen presagio y una muestra del buen fútbol que ha practicado el Madrid a lo largo de esta temporada, a pesar de las justificadas criticas en determinados encuentros. 

Y ahora el silencio durante tres largos meses...