Sabor a hiel, a ceniza, a tierra seca:

puto aburrimiento que se alía con la rutina.

Mediocres corifeos que aplauden su tediosa calma,

tantos como imbéciles medran a su alrededor.

Asco vital pudriéndose bajo el yugo laboral.

Tiempo perdido, tiempo muerto, tiempo inexistente.

Sísifo bosteza cansino, Tartufo sonríe ladino.

Siempre vence el muy hijo de puta.

Hilos de pastoso remordimiento gorgoteando culpa,

vahídos quejumbrosos exhalando estúpidas excusas.

Sueños truncados antes de ser soñados,

esperanzas desvanecidas tan pronto imaginadas.

Claustrofobia interna, soledad externa.

Insoportable fuego interior atrapado en el hielo exterior.

Aburridos seres crepusculares enterrando ilusiones.

Analfabetos, incultos e idiotas pisoteando bajo la hojarasca

cualquier pequeño brote de interés o pasión.

Repetición, imitación, copia, plagio…vulgarización.

Raíces fértiles de la imaginación agostadas en la tundra estéril de la realidad,

hojas tiernas de ilusión pugnando por las escasas gotas de diversión de la ciénaga.

Océanos en charcas, mares evaporados, ríos de piedras.

Sed agobiante, sed menesterosa, sed sedienta.

Rencoroso, castrante y pegajoso aburrimiento:

que te jodan, me río de ti y de los tuyos.