Plácida y chispeante victoria del Madrid, que sirve para retrasar un día el alirón del Barça y para engordar las tremendas estadísticas de Cristiano Ronaldo.

Fue un entrenamiento de principio a fin. El Getafe no ofreció la más mínima resistencia. Apenas un par de remates de Colunga en la primera mitad. Los blancos se dedicaron a gustarse y a trufar de lujos y arabescos todas sus jugadas. Hicieron del juego algo divertido y barroco: túneles, pases al primer toque, rabonas, taconazos...Acciones impensables en un partido oficial.

El gran beneficiado del partido fue el delantero portugués al que sus compañeros buscaron sin cesar para ayudarle a conseguir el pichichi y la bota de oro. El primer gol llegó después de un cambio a banda de Xabi Alonso hacia Özil, que con el exterior de su delicado pie izquierdo puso en la cabeza el balón a Ronaldo. Después del descanso, los mismos actores: gentileza del alemán y remate a placer del portugués. El tercero fue obra del recién salido Benzema, que aprovechando un pase en ruptura de Xabi Alonso se coló entre la defensa azulona y con un control y un remate sutiles se apuntó a la fiesta. El último llegó gracias a un riguroso penalti, que marcó con clase y tranquilidad CR7.

El Madrid ha acabado la temporada pletórico físicamente. Es una verdadera lástima que tuviera tanto miedo al Barça en su eliminatoria de Champions, porque de haberle enfrentado cara a cara a lo mejor hubiese tenido muchas más posibilidades de las que todos creíamos antes de la semifinal. 

Quedan dos partidos para cerrar la temporada, que únicamente servirán para comprobar si Cristiano Ronaldo supera el record de Zarra y Hugo Sánchez. Tal y como se está mostrando y el apoyo que le brindan sus compañeros parece perfectamente factible.