Más que merecido título de Copa para el Madrid. Por su trayectoria en la competición y por su buen trabajo en la final. A pesar de tratarse de una final igualada, el triunfo final fue para el que más méritos hizo. Una trabajada victoria a los puntos.

La alineación inicial blanca apenas sorprendió, aunque no había un delantero centro. En el medio campo los mismos tres que en el partido de Liga. Y en defensa Sergio Ramos en el centro, donde mejor desarrolla sus cualidades.

El partido empezó intenso, con los jugadores acelerados protestando todas las acciones. El árbitro mantuvo los nervios y no se cargó la final. El Madrid jugó mucho más adelantado de lo esperado, presionando arriba e incomodando el juego del Barça. Su primera parte fue extraordinaria al conseguir que el Barcelona no creará ni una sola ocasión. Ninguna llegada con el más mínimo peligro del equipo culé. Increíble trabajo defensivo del Madrid. Pepe estuvo otra vez excepcional en el medio centro. Carvalho adelantándose a todos los balones. Sergio Ramos sobrio y seguro por alto. Arbeloa con la seriedad acostumbrada. Todos presionando y cerrando espacios. Una demostración de equipo sólido y trabajado. Sin duda, gran parte del mérito es del entrenador. Con otro técnico esta final no se hubiese ganado. Chapeau para Mourinho.

En ataque el Madrid dispuso de dos contras de Cristiano Ronaldo, un disparo de Özil y un remate al palo de Pepe. No fue un aluvión atacante, ya que la posesión fue mayoritariamente para el Barça, pero el peligro llegó de parte madridista. Al descanso mereció llegar por delante.

La segunda parte cambió radicalmente. El Barça impuso su ritmo y el Madrid se echó atrás. Por momentos pareció estar desarbolado y que el gol barcelonista podría llegar en cualquier momento. Messi con un disparo desde fuera del área, Pedro con un balón picado y, sobre todo, Iniesta con un remate ajustado estuvieron a punto de abrir el marcador y acercar la Copa a Barcelona, pero en las tres ocasiones estuvo Iker excepcional. El Madrid sólo respondió al final de los noventa minutos reglamentarios con un disparo de Di María al que respondió Pinto con agilidad, y que anunció lo que sucedería en la prórroga.

El equipo merengue siguió concentrado y compacto durante el tiempo extra en el que volvió a no conceder ni una sola ocasión a su rival, lo cual tiene un mérito extraordinario dada la talla de éste.

El gol llegó tras una pared por la izquierda entre Marcelo y Di María, que centró con precisión a Cristiano Ronaldo para que rematase de forma inapelable con la cabeza logrando el tanto de la victoria. Un gol que vale un título. Un gol que, además, quita un complejo reciente absolutamente necesario para los jugadores, los aficionados y el club. A partir de entonces un Madrid súper ordenado y un Barça sin respuesta. El delantero portugués tuvo otra ocasión en una contra en la que demostró su impresionante potencia. Se le fichó para ganar títulos y ha sido decisivo en éste. Del mismo modo se contrató a Mourinho y ha cumplido al lograr la Copa. Esperemos que sea el primero de una serie de títulos, ya que hay equipo y jugadores para ello.