Apenas se asoman las sombras. Es como si se hubiesen esfumado ante la amenaza de los dibujos animados. Han desaparecido por completo de las ciudades, únicamente se ve alguna en pequeñas poblaciones o en el campo. Se desconoce su paradero, más aún sus escondites, que se presupone son los mismos donde tienen a los cuerpos sin sombra secuestrados cumpliendo la función de baterías.

Sorprendentemente quien se ha mostrado por fin es Moonlight. No es una sombra común, es mayor a cualquier otra vista hasta ahora. Además, no se proyecta sobre ninguna superficie como el resto, sino que se mueve con absoluta libertad por donde quiere, flotando en el aire a una considerable altura. Más parece una oscura nube que una sombra. Es inmune a los dibujos animados; de hecho, juega con ellos en lo que parece una desafiante burla.

En realidad no parece una sombra, es más bien un fantasma gigante enlutado. Todo el mundo se pregunta de quién será semejante sombra, a qué cuerpo habrá pertenecido. Nadie es capaz de aventurar un nombre mínimamente creíble. Historiadores, científicos y hasta esotéricos han sido consultados sin obtener respuesta al enigma Moonlight.

No sólo se ha presentado en sociedad, también se ha comunicado. Con voz ronca y profunda, recogida de los ecos de algún tenor, ha dicho “A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”, para soltar inmediatamente después una atronadora carcajada que estremece. Lo ha repetido en varias ocasiones, sin añadir nada más. Seguramente se trate de una broma. En cualquier caso, seguimos sin saber absolutamente nada de sus verdaderas intenciones. ¿Qué demonios quieren las sombras? ¿Por qué ha aparecido ahora Moonlight? Esta calma tensa no es un buen presagio.