Comodísima victoria del Madrid que se enfrentó al equipo más patético que ha pasado por su estadio esta temporada. El Levante, imagino que acobardado por el 8 a 0 que le endosaron en Copa, se presentó en el Bernabéu a no perder por goleada. Nada más. Acabó encantado con el resultado final, que hubiese firmado antes del inicio. Su falta de ambición fue tal que no llegó a chutar a puerta, ni un solo remate hizo en todo el choque. ¡Lamentable! Ojalá descienda a Segunda. Unos deportistas así no merecen jugar en Primera ante equipos como el Madrid.

Así pues, el análisis del partido resulta absurdo. Sólo uno de los dos quiso competir y tampoco mucho, ya que el equipo blanco aprovechó la debilidad y la apatía de su rival para sestear antes del importantísimo enfrentamiento contra el Lyon en Champions. Ni en sus sueños más húmedos, Mourinho pudo esperar un partido tan plácido.

El único que jugó al 100%, como siempre, fue Cristiano Ronaldo. Remató de todas las formas imaginables: a bocajarro, desde fuera del área, de falta, de cabeza...Un recital de ocasiones que la ansiedad del portugués una veces y la buena actuación de Munúa en otras impidieron que el impetuoso delantero se marchase a casa con un saco de goles. Parece evidente que este chico no sabe jugar de otra forma. Su ambición a veces le traiciona. Aunque benditas sean sus ganas. Los jugadores granotas deberían aprender de sus ganas de competir y ganar.

Fue un partido para disfrutar de los secundarios. Raúl Albiol estuvo impresionante en defensa, cosa que viene siendo habitual en las pocas ocasiones en las que juega. Está rápido, bien colocado, inexpugnable por alto, con ganas de demostrar que merece un lugar en el equipo titular. Khedira cada vez participa más y se suelta de vez en cuando en ataque. Es un trotón lento y con escasa capacidad de organizar al equipo, pero lo compensa y ayuda mucho a juntarlo en el centro del campo, además de hacer buenas coberturas a los laterales. 

Los goles llegaron en el primer tiempo. El primero al comienzo del partido en una habilidosa jugada de Di María, que dribló a tres contrarios en una baldosa del área y asistió a Benzema para que marcase a placer. Por cierto, al delantero francés le ha venido bien la competencia de Adebayor, parece más enchufado y participativo que nunca. El segundo, poco antes del descanso fue obra de Carvalho, en un remate a bocajarro - una especie de acto reflejo - remachando un obús de falta de Cristiano Ronaldo.

La segunda mitad continuó con el monólogo del Madrid, la resignada impotencia del Levante, la obsesión por golear del 7 blanco y el regalo en forma de sustitución de Özil por Kaká en los últimos 15 minutos. El fino estilista alemán dio una asistencia magistral y realizó una jugada antológica que acabó en gol anulado, que de no ser por los rápidos reflejos de Munúa se habría convertido en una obra de arte preciosa. Este chico es maravilloso. Desde Zidane ningún jugador del Madrid me hacía disfrutar tanto. Es un artista de una elegancia sublime. Sin duda, mi jugador favorito de esta plantilla. Sé que no es el más decisivo (Ronaldo) ni el más experimentado (Iker y Xabi), pero sí el que me regala los ojos una y otra vez con su delicioso fútbol.

Y el martes los octavos de la Champions. ¡Por fin llega la gran cita de la temporada! El Madrid debe obtener un resultado convincente en el partido de ida en Lyon que disipe las dudas y miedos que puedan existir en el club y, de paso, sentenciar el pase a cuartos de final de la competición.