La ausencia de Xabi Alonso y la lamentable actuación arbitral abocan al Madrid a la heroica, donde tan bien se mueve en ausencia de fútbol.

El centro del campo blanco naufragó sin el tolosarra, algo sospechado desde tiempo atrás. Ya el año pasado cayeron eliminados en octavos de la Champions con el Lyon sin poder contar con la participación de Xabi Alonso en el partido de vuelta. En definitiva, no hay sustituto en la plantilla para él. Sin el concurso de Xabi, el Madrid no carbura y funciona a fogonazos.

El Sevilla tampoco ofreció mucho, sobre todo, en ataque. Aún así dispuso de dos ocasiones con 0 – 0 en el marcador, un cabezazo de Escudé que se escapó por poco y un mano a mano con el portero desperdiciado por Negredo.

La primera parte fue espesa y sosa por ambas partes. La segunda se fue encabronando poco a poco, por obra y gracia de un inútil con silbato, que desquició al equipo local con decisiones erróneas (expulsión a Carvalho y penalti no señalado sobre Granero) y un resorte tarjetero inusual que se ensañó con el Madrid.

En esa vorágine de poco fútbol, muchos nervios y más protestas, emergen los jugadores con carácter. Di María no se escondió y porfió hasta conseguir un bonito gol: un remate sin ángulo tras engañar al portero sevillista. De aquí hasta el final, más tensión, más tarjetas…nada de fútbol.

¿A quién apuntó Mourinho en la rueda de prensa con ese dardo envenenado lanzado al club? Parece evidente que a la dirección deportiva. Jorge Valdano nunca debió formar parte del segundo proyecto de Florentino Pérez, que nació con ese pecado original. Cuanto antes se quite ese lastre engominado y cursi de encima, mejor le irá al club de Concha Espina.