conjunto de personas que se juntan para debatir sobre algún asunto. Los asistentes se dividen en los que son obligados a asistir (normalmente se mantienen en silencio con cara de ajo puerro), los que la convocan (parecen disponer de tiempo ilimitado, sin importarles el de los demás), los que no tienen ni puta idea de lo que hablan (suelen interrumpir frecuentemente con estupideces supinas), y el aburrimiento (siempre presente, y que se hace más evidente conforme transcurre el tiempo).