Otro entrenamiento más. Apuntaba a partido duro contra un equipo desesperado por salir del pozo de la clasificación, pero apenas duró diez minutos su vigor. Lo que siguió fue un monólogo del Madrid.

El dinamismo de Lass bastó para dominar el centro del campo y, por consiguiente, el partido. Ni siquiera se requirió de un buen partido de Cristiano Ronaldo, aunque sí anotó un golazo de falta directa para engrosar su impresionante estadística. Ya lleva 18 en Liga. 

El primer gol, no obstante, lo marcó Özil finalizando un buen contraataque conducido por Marcelo, que jugó un buen partido. Es sintomático que Lass y Marcelo sean los destacados del equipo blanco. Revela lo poco que el Zaragoza exigió al contrario.

El partido acabó al inicio de la segunda parte con el tercer gol del Madrid conseguido por Di María tras un excelente pase a la espalda de la defensa de Xabi Alonso. El equipo local acortó distancias de penalti y se dio por satisfecho. No inquietó nada más.

Este partido se está repitiendo en demasiadas ocasiones. El Madrid vence con una facilidad pasmosa, apenas encuentra equipos que le hagan sombra. Gana porque son infinitamente mejores que sus rivales. Le sucede lo mismo que al Barça. Lo malo es que su enemigo íntimo le pasó por encima y ahora parece imposible que puedan perder puntos ninguno de los dos equipos. La Liga se está empobreciendo peligrosamente. La diferencia entre los dos grandes y el resto es abismal. Las jornadas transcurren como meros trámites a la espera del partido de vuelta en el Bernabéu. Lástima que debamos esperar hasta abril para ello.