chupitos de sentimientos, normalmente de tristeza, que brotan de los ojos y caen por la cara dejando surcos de pena o alegría. Demasiado claras para mi gusto. Algunas debieran enturbiarse para mostrar su verdad: tornasoladas para la alegría, color café con leche para la melancolía y puro hollín para la desgarradora tristeza.